Felicidades Cali

Felicidades Cali

Enero 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Nunca o mejor dicho hace muchos, pero muchos años no vivía la ciudad unas fiestas feriales tan bien organizadas. Empezando por el alumbrado de Navidad, que iluminó el Bulevar del Río y se llenó de colores, permitiéndole a cientos de miles de caleños y visitantes pasear, mirar, saborear sin afanes ni apretujos ni caos vehicular esta bella tradición que se había convertido en un espectáculo lleno de mamarrachos de icopor, algunos patas arriba, desperdigados sin orden ni beneficio y engrosando de manera curiosa el bolsillo de unos cuantos.Al fin se suspendió la narco cabalgata. Esa de los equinos exhibiendo siliconas, traseros falsos y borrachos con espuelas. Ya no tenemos que lidiar con ese espectáculo bochornoso, que alcanzó su cúspide con la cultura equino-traqueta que nos arrasó por tantos años. No ha desaparecido del todo, pero anda diseminada por los centros comerciales, metida en casonas-búnker o en conjuntos residenciales donde tratan de pasar de agache y por poco tiempo. Una nueva clase nómada, sin tanta alharaca, pero obviamente identificable a larga distancia.Las calles limpias. No oliendo a cagajón y aguardiente como en años anteriores. La movilidad circulando bien, con excepción del día de los carros viejos, que originó un trancón de padre y señor mío. Para la próxima se debería considerar otra ruta para la exhibición de estos autos. Las vías del sur no pueden sostener todo el peso de la Feria.La Feria Taurina también repuntó. Aficionados regresaron a Cañaveralejo y paplaudieron a los mejores lidiadores del escalafón, y a dos centauros como Diego Ventura y Pablo Hermoso de Mendoza con sus espectaculares cuadras de caballos. Vimos dehesas diferentes como Ernesto Gutiérrez y Paispamba, que se llevó los honores del mejor novillo y el mejor toro. Un público alegre, entusiasmado. Una tarde de “no hay billetes” a pesar de la agresividad y escándalo de la mafia antitaurina. Estoy de acuerdo con Alfredo Molano que deberían denunciarse penalmente a estos vándalos y saber quiénes son sus cabecillas irracionales, fanáticos, irrespetuosos.Felicito al alcalde Guerrero. Ha sido todo un guerrero, apasionado por sacar su ciudad del caos en que se hallaba sumida. Comprometido hasta el tuétano. Rodeado de un equipo honesto y conocedor de los problemas de la ciudad. Algunos ya no están. Otros siguen al pie del cañón. Se respira un nuevo aire en la ciudad, esto también lo perciben los visitantes. Falta un año de gobierno. Estoy segura que cerrará su administración con broche de oro.Y como inicia el 2015 le deseo a mi ciudad lo mejor. Tenemos la materia prima para seguir progresando. Nuestra mezcla étnica y cultural es nuestra fortaleza. Deseo que nos integremos más, que nos conozcamos más, que dejemos atrás la polarización, el egoísmo, la politiquería, depongamos el ego y pensemos en el nosotros.Sintamos a Cali como nuestra segunda piel. Pertenecemos todos sus habitantes, no importa su origen, a este pie de monte privilegiado que nos acoge con mañanas luminosas y atardeceres frescos. Que nos conduce hasta el mar o nos abre su valle esplendoroso lleno de guaduales, ceibas, chiminangos, palmeras y ríos. Somos habitantes de un paraíso. Pocas ciudades tienen estas características. Valle, siete ríos, pie de monte, brisa marina, Farallones. Es un privilegio vivir aquí y todos raizales, bonaverenses, chocoanos, nariñenses, antioqueños, quindianos, llaneros, etnias indígenas, tenemos el derecho de disfrutarla, quererla y conservarla. ¡Somos hermanos!PD. Como afirma el alcalde Guerrero “la Alcaldía no puede ser un botín de nadie”, y le pide a los caleños escoger con cuidado a su sucesor. “Que tenga una visión de ciudad muy clara, de progreso, abierta, transparencia absoluta en contrataciones”.PD: Ya revolotean buitres, politiqueritos ineptos, autocandidatos madurados viches, otros apadrinados por los de siempre, los viejos zorros que no quieren perder poder. Pero seremos todos, cada uno de los ciudadanos, los que elegiremos si patrasear a Cali de nuevo o empujarla hacia el progreso. ¡Uno a uno, no nos dejemos cuentiar!

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