El olvido de Palmira

El olvido de Palmira

Junio 14, 2011 - 12:00 a.m. Por: Aura Lucía Mera

Ya es un hecho, Rozo no será nuevo municipio. Las razones que aducían para separarse de Palmira fueron precisamente las que el gobernador Lourido declaró como las fortalezas de Palmira. Ambos extremos tiran de la misma cuerda. Que si la Zona Franca, que si el aeropuerto Bonilla Aragón, que si la Licorera. Mejor dicho, lo que le renta a Palmira es precisamente lo que empobrece a Rozo, Palmaseca y veredas aledañas. Palmira y sus políticos se quedan con todas las regalías que se gestan precisamente entre Palmaseca y Rozo, se las gastan en burocracia y quién sabe en qué, y no me estoy refiriendo a las últimas administraciones sino a todas las anteriores, en detrimento y pobreza de las otras poblaciones.Palmira es como un murciélago chupasangre. Se chupa el dinero que generan las otras poblaciones, embolata las cuentas y, en definitiva, ni Palmira crece ni se desarrolla, ni las demás poblaciones que pertenecen a su municipio ven ninguna inversión. Es ya la tercera o cuarta vez que me refiero al tema, pero como aquí no pasa nada, pues vuelvo a insistir.Palmaseca se muere de pobreza y miseria. Su puesto de salud es inexistente. Sus vías dan grima. Su escuela es una burla a los niños y jóvenes. El desempleo, la falta de oportunidades de sus habitantes es el común denominador. Palmaseca debería ser uno de los corregimientos más prósperos del Valle del Cauca si Palmira, su capital, no lo hubiera saqueado constantemente.Rozo se expande como lugar turístico y agradable. Tiene un crecimiento ordenado y armónico. Tiene todas las condiciones para ser capital próspera y pujante. Pero a Palmira ni a sus políticos de turno les interesa otorgarle la mayoría de edad.El gobernador Lourido ya dio su veredicto. Palmira entonces tiene la responsabilidad de cumplirles a estos pueblos que mantiene bajo su jurisdicción. No existe justificación posible para que sigan olvidados, miserables, sin futuro ni esperanzas. No es admisible que la capital, la ‘Villa de las Palmas’ -nombre manoseado y cursi- se siga quedando con todo, y además continúe como una de las capitales del Valle más fea y estancada, sucia y empantanada.Conste que vengo de familia palmirana, por el lado materno. Pero de aquella ciudad pujante y promisoria, que fue más importante que Cali en una época, no queda nada. Una Plaza llena de tugurios comerciales, una Catedral que nunca muestran, unas palmas zanconas, una amalgama de gentes que no tienen sentido de pertenencia y un no futuro por todo horizonte.Claro que en vísperas de otras elecciones amañadas nadie se atreve a ponerle el cascabel a ese gato. Pero Rozo, Palmaseca y sus veredas aledañas sí merecen independizarse de una capital que lo único que ha logrado a través de muchas décadas es su explotación sin retribución alguna. No me extraña que sigan las marchas ni las protestas. Los sucesivos gobiernos municipales de Palmira tienen la culpa. Así sea de origen palmirano, me siento absolutamente solidaria con Rozo y Palmaseca. Basta ya de tal rigor. Gobernador, piénselo mejor. De todas formas ya su mandato está por terminar. Así como se ha atrevido a destapar ollas podridas, dele un empujón a Rozo para que tenga un nuevo despertar.

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