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Comunidad y Aerocali

Octubre 19, 2020 - 11:40 p. m. Por: Aura Lucía Mera

Siguen las buenas noticias para el Valle del Cauca. Así como los fruticultores unidos en organizaciones lograron apartar intermediarios, llegar a las grandes superficies y dignificar su trabajo, ejemplo que según el Ministro de Agricultura se va a seguir replicando en otros lugares del país, ahora es el turno de felicitar las comunidades que habitan alrededor del aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón.

Desde 2014 varios corregimientos decidieron unirse y trabajar en equipo para lograr la atención y mejorar sus entornos, pertenecientes al municipio de Palmira, que es uno de los que más recibe regalías en el departamento del Valle: Zona Franca, Aeropuerto, estadio de fútbol, Licorera, en fin.

La lucha ha sido dura y ardua. Muchos corregimientos tiraron la toalla, luego de cantidades de invitaciones a desayunar pandebono y otras delicias, y después... nanay cucas, todo se disolvía en palabrería y promesas incumplidas.

Sin embargo, Caucaseco, Guanabanal, La Unión, Palmaseca, La Herradura, Matapalo, La Torre y sus líderes sociales y presidentes de las Juntas de Acción Comunal persistieron presentando proyectos, exigiendo el apoyo y sobre todo trabajando unidos para lograr mejores condiciones de vida para sus habitantes.

Primero fue el reclamo por la ‘capada’ de los árboles del aeropuerto. Reuniones y reuniones con los del Plan de Manejo Ambiental, que se llevaron los árboles para Sonso con la autorización de la CVC, dejándolos a ellos sin sombra y sin protección del ruido infernal de los aviones. Al fin lograron concertar y consiguieron que les donaran mil árboles nativos que repartieron en los ocho corregimientos.

Así se inició una relación cordial y cercana con el presidente de Aerocali, Ricardo Lenis, hombre de visión y conocido por su honestidad y responsabilidad social.

Se produjo el milagro, Aerocali y los ocho corregimientos unidos, acaban de inaugurar obras de infraestructura que jamás habían tenido:

- Caucaseco: graderías y baterías sanitarias para su cancha de fútbol.

- Guanabanal: restructuración y adecuación del puesto de salud que estaba totalmente abandonado.

- La Unión: construcción de una bellísima cancha de futbol en grama.

- Palmaseca: cancha múltiple para la zona norte, indispensable.

- La Herradura: un hogar infantil.

- Obando: salón comunal.

- Matapalo: salón comunal.

- La Torre: graderías de su estadio.

Quiero felicitar a Ricardo Lenis por atender estos corregimientos esparcidos en medio de la fertilidad y el progreso del Municipio. Espero que continúe su labor enfocada a la responsabilidad social con los ciudadanos de estos asentamientos.

Felicito la unión, perseverancia, terquedad y pasión de esos líderes comunales que no tiraron la toalla; entre ellos a Luz Amparo Zamora, líder de garra felina; a María Haydeé Hernández, Pedro Vicente Córdoba, Gustavo Adolfo Silva, Carlos Betancourt, Élmer Mercado, Nohemy Cabrera y Mariela Lucerna. Sin ellos y los presidentes de las JAC no hubiera sido posible.

Esto nos enseña que juntos sí se puede y la importancia del trabajo en equipo, la constancia y ese derecho inalienable que tienen las comunidades de tener una vida digna, empleos dignos, infraestructuras dignas.

El alcalde de Palmira, Óscar Escobar, estuvo para la cortada de la cinta, pero su administración ha brillado por su ausencia en estos corregimientos. A ver si se pone las pilas y no se limita a cortar cintas que no son de él. El alcalde pasado le metió la mano al menos a Palmaseca. A ver, la Licorera, el Estadio del Deportivo Cali, la Zona Franca, a reaccionar. ¡Los habitantes de estos corregimientos deben tener prioridad en empleos y ayudas!

PD. Comunidades unidas jamás serán vencidas. De nuevo mis felicitaciones, me consta la lucha de estos ciudadanos que no aparecen en las páginas sociales pero que son los que se la fajan por el Valle.

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