Y se pusieron muy felices

Y se pusieron muy felices

Enero 06, 2019 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por: monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, obispo auxiliar de Cali

“Y la estrella que los reyes habían visto aparecer, los fue guiando, hasta que al llegar encima del sitio donde estaba el niño se detuvo. Al ver la estrella, se pusieron muy felices” (Mateo, 2, 9-10).

Quien encuentra a Jesús, la luz que viene de lo alto, quien se deja encontrar por Él, no puede menos que llenarse de inmenso gozo. Es que su luz lo transforma todo. El fuego de su amor purifica a quien se deja irradiar por su esplendor. Su fuego espiritual lo hace todo nuevo. Pero para entender esta realidad, se requiere un corazón sencillo y humilde como el de los pastores, como el de los reyes venidos de oriente.

Qué diferencia, por el contrario, para quien no tiene fe, o no quiere ver la luz resplandeciente del amor de Dios. Mientras los reyes de oriente se pusieron muy felices al ver la estrella, el rey Herodes “se preocupó mucho”. En el rey de los judíos, en el Mesías, en el Dios hecho hombre, Herodes veía no un don sino una amenaza. Si hubiera sido humilde y le hubiera dado cabida al Rey en su corazón, seguramente su historia de vida hubiera sido muy distinta.

Es una pena que hoy también existan tantos que se “preocupan” tanto por la existencia de Dios, que lo quieren desconocer, o lo quieren sacar de sus vidas. Claro, es que Dios, que se revela a todos los hombres de todos los tiempos, y no nos trae cosas materiales, viene a reinar sí, pero su reinado es muy distinto, pues es un reinado de justicia, amor y paz.

En el misterio de la Epifanía, somos invitados a la alegría auténtica, pues la salvación ha venido a todos. “No puede haber, en efecto, lugar para la tristeza, cuando nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad dichosa. Que nadie se considere excluido de esta alegría, pues el motivo de este gozo es común para todos (San León Magno).

Qué bueno iniciar este año 2019 con la alegría de sentirnos amados y salvados por Dios. Que Él sea nuestro guía en el caminar del año que estamos comenzando. En cada uno está, o caminar alegres con la confianza puesta en Dios, o preocupados por la soledad y por el sentimiento de abandono a nuestras propias fuerzas para enfrentar los retos que tenemos, en todos los campos, en lo social, en lo económico, en lo político, en lo eclesial.

Los Reyes de oriente, después de ofrecer al niño del pesebre, oro, como signo de su realeza, incienso, como signo de su divinidad y la mirra como signo de su humanidad, ”regresaron alegres a su tierra por otro camino”. Se dejaron guiar por la luz divina para no caer en la intención perversa de Herodes. Que este año 2019, también, llenos de alegría, nos dejemos guiar por esa misma la Luz.

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