“Seguir a Jesús”

“Seguir a Jesús”

Julio 29, 2018 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por: monseñor José Alejandro Castaño Arbeláez, obispo de Cartago

En varios pasajes del evangelio que tienen que ver con la misión de Jesús, los escritores sagrados afirman: “Mucha gente lo seguía… una muchedumbre fue corriendo hacia Él”.

Seguramente admirados por los milagros obrados, lo que el mismo Señor devela en varias ocasiones, otras quizás por la fuerza de su Palabra, por el vigor de sus mensajes y no pocos impactados por el testimonio de su vida; es decir, al constatar la coherencia vista entre lo que decía, y lo que hacía: vengan y vean que el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

Los primeros discípulos de Jesús de Nazaret al recibir la invitación para hacerlos sus más cercanos proclamadores del mensaje, dice el evangelio, “dejándolo todo lo siguieron”.

¿Qué será entonces seguir a Jesús y por qué? Es sentirse asombrados ante su absoluta personalidad y quedar envueltos en el misterio profundo de un Dios que se hace hombre, que usa el mensaje habitual y que invita a un cambio de vida radical y profundo. Así lo entendieron no solo sus discípulos más cercanos, sino enormes multitudes, las mismas que hoy nos sentimos fascinados ante la pulcritud de su lenguaje y la fuerza arrasadora de sus palabras.

No obstante, el verdadero seguimiento de Jesús, está en su imitación, hacer lo que Él hizo, seguir sus ejemplos que son vida y confesar que es el verdadero Hijo de Dios; y que haciéndose hombre participó en todo de nuestra condición humana, menos en el pecado.

Él como hombre tiene los más profundos sentimientos de humanidad: siente el dolor del que sufre, entiende las lágrimas de quien soporta una tragedia, se conmueve ante la angustia extrema de una madre, o de un amigo que pierde la vida.

Ese es el Dios del cristianismo que se nos ha revelado en Jesucristo: un ser profundamente humano que cumpliendo la voluntad de su Padre, aun en el momento más extremo de su vida, su propia vida, lo sigue confiando en la fuerza del Espíritu; es decir el auténtico seguidor de Jesús es aquel que participa de su misma suerte y tiene su fe cimentada en el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Seguir a Jesús es comprender que solo Él es la resurrección y la vida, el camino y la verdad porque quien le sigue no camina en tinieblas sino que tendrá siempre la luz de la vida y de la esperanza que no defrauda.

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