Llamados para...

Llamados para...

Enero 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

La Biblia está llena de relatos de vocación, en los que hombres y mujeres son llamados por Dios para cumplir una misión en favor del pueblo. Los estudiosos han descubierto como un “esquema de vocación”: situación de injusticia o de sufrimiento que provoca la intervención de Dios, encargo por parte de Dios para la persona llamada, objeción por parte del llamado (no soy capaz, no puedo, no quiero), aseguración de asistencia por parte de Dios y signo que confirma la naturaleza divina de la misión encomendada. De ese llamado hablan las lecturas que en la liturgia de la Iglesia se proclaman hoy domingo, día del señor, día en que Cristo ha vencido la muerte y nos comunica su vida inmortal. En la vida cotidiana, en los lugares habituales donde se encuentran las personas, a la orilla del río Jordán, llamó Jesús de Nazaret a unos discípulos: “Vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde” (Juan 1,39). La iniciativa parte siempre de Jesús, es decir, de Dios, como respuesta a un anhelo profundo que nace en el corazón de cada persona: “¿Qué buscan”? (Juan 1,38). Toda vocación, todo llamado es un descubrimiento progresivo: “Vengan y verán”. Dios no se dirige a una masa anónima sino que llama personalmente a cada uno y de cada uno pide una respuesta personal. Dios no quiere que cada uno esté pendiente de sí mismo, Dios quiere que desviemos la mirada de nuestro yo egoísta y nos abandonemos al Dios sin medida. Salir, salir de sí mismos, eso es lo que libera, eso es lo que nos hace encontrarnos a nosotros mismos. Abandonar la adicción a nuestro yo, eso sí que expande el corazón y nos lanza a la misión, nos descubre la vocación personal y comunitaria, nos hace constructores de un mundo nuevo, el mundo mirado desde Dios. ¿Crees tú, joven, crees tú, profesional, crees tú, papá, mamá, que tienes una vocación? Prueba a salir de ti mismo, entonces tu mirada se ampliará y dejarás de girar sin sentido sobre tu propio yo y a lo mejor descubrirás que Dios te llama para algo y te asegura su asistencia y te acompaña en las crisis y nunca te defrauda.

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