Llamados a cuidar lo sagrado

Llamados a cuidar lo sagrado

Septiembre 21, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

¿Qué espera Dios de nosotros? Seguramente que esta pregunta ha aparecido más de una vez a lo largo de nuestra vida. El texto del Evangelio del día de hoy nos lo señala, cuando nos presenta al Señor mandándonos a trabajar a su viña; es decir, a cuidar lo que le pertenece: lo Sagrado. Y, ¿qué es lo Sagrado? La Sagrada Escritura nos lo dice de muchas maneras: No sólo la vida misma, sino todo aquello que, de una manera real pero misteriosa, nos hace presente al mismo Dios. A todo aquel que responda a su llamado, es decir, que dedique su vida a cuidar lo Sagrado, Dios le promete el mismo premio: en esta vida, colmarlo de sus Bendiciones y, después de esta vida, gozar de Él por toda la eternidad. Cada uno decide en qué momento quiere empezar a disfrutar de la promesa divina. O, si por el contrario, decide privarse de ella para siempre.La invitación del Señor es a no desperdiciar la vida buscando cosas superfluas o, lo que es peor, a vivir destruyendo la vida, destruyendo lo Sagrado. Y por eso nos invita a cuidar la vida, lo cual implica buscar en todo momento el bien del otro. Para ello es preciso no discriminar a nadie, ser justos con todos, amarlos a todos, sin colocarle límites al amor, entendiendo que el verdadero amor irá siempre más allá de la mera justicia. Es preciso, por otro lado, respetar y favorecer la experiencia religiosa de cada cual.La vida es, además de Sagrada, la oportunidad que a todos se nos da de conquistar la vida eterna. Por eso el Señor nos invita a buscarla con seriedad: “Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes”. Quien se dedica a hacerlo, es porque ha entendido que la vida, por ser Sagrada, no puede vivirse de cualquier manera. Y porque tiene presente lo que hoy también nos recuerda la Palabra de Dios: “Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes, que vuestros planes”, es decir, que sólo el camino propuesto por Jesús, camino de paz y de reconciliación, camino de verdadero amor, es el que nos conduce hacia la eternidad.

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