La pedagogía de Jesús

La pedagogía de Jesús

Marzo 17, 2019 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por: monseñor Édgar de Jesús García Gil, obispo de Palmira

Es cierto que muchas situaciones dolorosas que diariamente sufrimos nos afectan sicológica y espiritualmente. Decimos popularmente. Nos deprimen. Tomemos por ejemplo: la violencia causada diariamente por el narcotráfico y los alzados en armas. La corrupción campante de las instituciones. La situación de nuestros hermanos venezolanos y su éxodo por todos estos países vecinos. Son situaciones ante las cuales muchas veces no sentimos impotentes.

Los evangelios nos cuentan que los discípulos más cercanos de Jesús como Pedro, Juan y Santiago estaban muy tristes porque el maestro comenzó anunciarles repetidamente que él tenía que subir a Jerusalén y que allá lo iban a matar. No era posible y no entendían cómo. Frente a esta tristeza que los inundaba Jesús los invitó a lo alto de una montaña para orar. “Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.” Lucas 9, 28-36.

Esta escena increíble la llamamos tradicionalmente la transfiguración. Hace parte de la pedagogía de Jesús. Los apóstoles amigos están viendo por adelantado la gloria de Dios en Jesús, Moisés y Elías. La muerte no es el final. Es la puerta o el paso para resucitar y llegar a la gloria. Por lo tanto sí hay futuro. Sí hay esperanza. No todo está perdido. Esta es la esencia de la misión de Jesús. Llevarnos de la muerte a la vida. Y esto es lo que celebramos todos los días en nuestra Eucaristía diaria y dominical. El triunfo de la vida sobre la muerte.

Mientras Pedro, un poco somnoliento, le decía a Jesús: “Maestro, que hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía”, la nube de la presencia de Dios los envolvió y se oyó la voz del Padre: “Este es mi Hijo, el escogido, escúchenle”. El cielo que vieron los apóstoles se conquista en oración, creyendo en la Palabra de Dios que es Jesucristo, muerto y resucitado y en caridad efectiva. Él es el camino, la verdad y la vida.

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