La Iglesia construye la paz

La Iglesia construye la paz

Mayo 19, 2019 - 06:10 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Por: monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura

Desde la misma fundación de la Iglesia, Jesucristo no ha hecho otra cosa que salvar a la humanidad a través de su ‘cuerpo místico’. Ya lo decía el Papa San Juan Pablo II en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del año 2002: “la promoción de la paz en el mundo es parte de la misión con la que la Iglesia prosigue la obra redentora de Cristo sobre la tierra. La Iglesia, en efecto, es, en Cristo ‘sacramento’, es decir signo e instrumento de paz en el mundo y para el mundo”.

En Colombia en estos 527 años que llevamos desde la llegada de los españoles, con todo lo bueno y lo malo, la Iglesia nunca ha dejado de acompañar al pueblo de Dios a través de la obra social y evangelizadora. De esta manera ha creado hospitales, escuelas, universidades, colegios, orfanatos, ancianatos, leprosorios, guarderías, centros de desarrollo, emisoras como Radio Sutatenza, campañas, ayudas con mercados para las familias pobres, centros de pensamiento, la pastoral social, las cáritas, los bancos de alimentos, las casas de retiro y de convivencia, las viviendas construidas, y un largo etcétera que no terminaría en esta página.

Es así como se construye la paz, con hechos y no solo con bonitas palabras o predicaciones. Esto sin mencionar las personas que han recibido descanso y alimento del alma a través de los sacramentos y de los buenos consejos y orientaciones. Porque la Iglesia siempre ha estado presente en todos los acontecimientos y en todos los rincones de nuestra patria. No hay una vereda, un pueblo o un barrio de ciudad que no esté cobijado por la presencia de un sacerdote, una religiosa o un catequista.

Los constantes llamados del episcopado para darle una solución negociada al conflicto, los diálogos pastorales que actualmente tiene la Iglesia con grupos armados al margen de la ley y los esfuerzos que hacen las diócesis para que se respete la vida y la dignidad de las personas, especialmente las más vulnerables, son una clara muestra de que la Iglesia es constructora de paz y es mucho lo que ha hecho por hacer de esta nación una realidad más justa y equitativa.

Nunca faltará el servicio de la oración y de la súplica por el don de la paz. Permanentemente se hacen oraciones, vigilias, viacrucis, eucaristías, jornadas, marchas, talleres, encuentros, convivencias y retiros en favor de la paz en nuestro país. Dios quiera que muy pronto podamos disfrutar de la paz tan anhelada, fruto del amor divino y de la construcción de todos los colombianos.

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