“Hacia la ciudad unida”

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“Hacia la ciudad unida”

Mayo 31, 2015 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

Así tituló el (+) Cardenal Carlo María Martini, arzobispo de Milán, una serie de reflexiones suyas sobre los problemas de las ciudades modernas, vistos desde la perspectiva cristiana. En ellas denunciaba tres “pestes” que no podemos evitar en nuestras ciudades y en nuestra cultura: la violencia, la soledad y la corrupción. Miradas desde lo alto de la cruz por Jesús, el arzobispo proponía, desde su Catedral, abrir el corazón de los ciudadanos a la misericordia y al amor que nos permitan ser compasivos, es decir, hacer propios todos los sufrimientos que se esconden y se expresan en la cotidianidad de las urbes.Y propone hacerle eco a Jesús que nos dice: “Yo estoy en ustedes”, “Yo estoy con ustedes”, “yo voy delante de ustedes”. Es como una síntesis de las palabras de Jesús en el Evangelio de este domingo de la Santísima Trinidad. Palabras que invitan a la inclusión de toda persona y condición humana en el conocimiento del Amor de Dios (“vayan a todos”), a confiar en Jesús como “TODO el poder” de Dios, del Amor, ese poder que se ejerce en la cruz y la resurrección, a compartir con los demás “TODO lo que les he enseñado”, a vivir y caminar con Él “todos los días, hasta el fin del mundo”. Sin esta apertura a la totalidad de la persona, de la sociedad, de la verdad, de la vida que sale de Dios y debe volver a Él, sin que la interrumpa la mano humana propia (suicidio) o ajena (homicidio), será muy difícil construir la UNIDAD de la ciudad humana, de la ‘polis’. Porque hacemos ciudades buscando superar, dice Martini, ese “hombre desintegrado” que la cultura reduce a la parcialidad o segmento, a la diferencia y discriminación, a la libre y bárbara competencia del mercado, a la clientela de los corruptos, en fin, a la acción de los ladrones y de Caín. Dios, el Dios de Jesús y Dios nuestro, es el DIOS TRI-UNIDAD, el de la unidad en la diversidad, el de la comunión como ser de la Divinidad y como ser de la humanidad que se hace partícipe de Ella. “Al Padre, por Jesús, en el Espíritu Santo”. Es la fórmula salvadora de toda persona, de todos los seres humanos. Caminemos hacia LA CIUDAD UNIDA, para que la dignidad no se vuelva degradación, la seguridad no se convierta en rejas y armas, la economía no se una al crimen, la movilidad urbana no quede atrapada por el negocio, ni la catedral tenga que usarse, equivocadamente, para la protesta y el conflicto. ¡Dios Tri-Unidad bendiga a nuestra bella y promisoria ciudad!

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