Enséñanos a perdonar

Enséñanos a perdonar

Septiembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Arquidiócesis de Cali

En la Liturgia de este domingo se proclama un bello Evangelio, una buena noticia: Jesús cuenta la parábola del deudor inmisericorde, la historia de un hombre que tenía una deuda enorme con el rey. Pero el rey, que es clemente, perdona al esclavo todo lo que le debe. Al hombre, sin embargo, le falta grandeza y comprensión, ya que no está dispuesto a hacer la más mínima concesión a un compañero que le debe una pequeña suma. No transmite lo que ha recibido. Aquí está la gran lección para el creyente de hoy: Dado que de Dios hemos recibido el perdón, para ser semejantes a Él, debemos transmitirlo. Esta correspondencia con el actuar de Dios se acentúa ya en el sermón de la montaña: Amar a nuestros enemigos como lo hace Dios que encima hace salir el sol para buenos y malos, es así como llegamos a ser hijos de Dios. También en el Padrenuestro se indica que el perdón que brindamos es condición del perdón de Dios. Aquí comienzan nuestros problemas: Educados en un gran egoísmo, en el desquite y la revancha, conocedores más de la ley del talión que de la misericordia divina, ni sabemos perdonar ni podemos perdonar. El perdón es regalo divino, es don de Dios, nosotros ponemos el acento en la cantidad: ¿Cuántas veces he de perdonar? Jesús responde, no siete veces sino hasta setenta veces siete. Por eso resultará siempre escandaloso el Evangelio, porque rompe todos nuestros esquemas, porque va más allá de nuestro mirada mezquina. Jesús sabe, sin duda, cuán difícil es el perdón; de ahí que hable con tanta frecuencia sobre él. El perdón es como la viva presencia de Dios mismo. En la última cena, con la bendición del cáliz y con las palabras “sangre de la alianza para el perdón de los pecados”, Jesús funda su comunidad como portadora del perdón, como signo de paz para el mundo. Esta gran libertad para renunciar a la violencia y para transmitir el perdón sólo lo puede dar Dios, por eso hay que pedirle que nos enseñe a perdonar. En una de sus catequesis, el Papa Francisco invitaba a los que nos sentimos “heridos” por las ofensas que nos han hecho a orar por esos enemigos, de esa manera, decía, imitaríamos al Padre celestial y construiríamos un poco el Reino de Dios. En dos semanas se realizará en Cali expocatólica, con el lema viva la reconciliación. He ahí el gran reto que se nos plantea a todos: mirar más allá de nosotros mismos, construir algo en bien de todos, recibir la reconciliación como regalo.

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