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¿Dónde está Dios?

Enero 03, 2021 - 06:15 a. m. Por: Arquidiócesis de Cali

En la solemnidad de la Epifanía del Señor, más conocida como la fiesta de los Reyes Magos, el misterio del nacimiento del Dios - Niño y su mensaje de salvación se revela a toda la humanidad. Aquí se nos indica que “también los paganos son coherederos de la misma herencia, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la misma promesa en Jesucristo” (Ef. 3, 6). Todos somos llamados a la salvación.

Sin embargo, ese llamado requiere una respuesta, que surge, de manera especial, a partir de la pregunta que ha acompañado a toda la humanidad siempre: “¿Dónde está Dios?”. En efecto, los Reyes magos se sintieron inquietos y buscaban al rey que había nacido. Tenían claro que su realeza no era igual a la de Herodes; sabían que el reino del recién nacido “no era de aquí”. Por eso sus regalos: oro, en referencia a la realeza; incienso, en referencia a su divinidad, y la mirra, en referencia a la condición humana del niño del pesebre.

Pero como nos puede suceder también a nosotros, en la búsqueda de Dios nos podemos equivocar en el camino. Mientras los Reyes magos venidos de oriente van a buscar al Dios Niño en el palacio de Herodes, lugar equivocado por cierto pues la Estrella dejó de iluminarlos, también muchos hoy lo podemos buscar en las cosas del mundo. ¡Cómo ha crecido la estrategia del modelo capitalista y de otras ideologías, orientadas a desplazar a Dios de la vida de las personas! Suscitan nuevos intereses, nuevos afectos, crean nuevos dioses atractivos, pero sin duda vacíos de la felicidad plena.

Un indicio de esto lo podemos ver en la pandemia, cuando se dio más prelación a la apertura de los centros comerciales, a la economía, que, al lugar esencial de Dios en la vida de los ciudadanos, sedientos de paz, de serenidad, de espiritualidad, cualquiera fuera la religión que profesaran.

En la Epifanía, los Reyes nos motivan a no claudicar en la búsqueda de Dios. Más aún, Él sale también a nuestro encuentro, como lo hizo la Estrella a los magos en el camino a Belén. La Estrella es Jesús mismo, que los guio para que pudieran llegar al pesebre y tener la experiencia de verlo, tocarlo y adorarlo.

Dios está en el corazón de todos, pero se hace el encontradizo en el pobre, en el triste, en el desplazado, en el moribundo, en el preso... también en el rico y en todo aquel que tenga un corazón noble y sencillo. “En verdad les digo que cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt. 25, 40).

En este año 2021 que comenzamos, no solo busquemos a Dios, dejemos que salga a nuestro encuentro, pues quiere hacer con nosotros el camino. Si lo acogemos con fe y devoción, de seguro que vamos a poder superar las adversidades que encontremos. Ánimo. Feliz año nuevo.

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