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“Ánimo, no tengan miedo, soy yo”. 

Agosto 09, 2020 - 06:15 a. m. Por: Arquidiócesis de Cali

En este tiempo en que todos estamos desconcertados con el Covid-19, en donde familiares, amigos o conocidos han tenido o tienen el coronavirus, nos llenamos de miedo, como es natural, y nos preguntamos ¿dónde está Dios?

El evangelio de este domingo nos presenta a los apóstoles remando toda la noche con vientos adversos, cuando se les presenta Jesús caminando sobre las aguas y ellos piensan ver un fantasma, y gritan llenos de miedo.
Entonces, Jesús le habla y les dice: “Ánimo, no tengan miedo, soy yo”.

Qué consoladoras son estas palabras, cuando en la noche del dolor, de la soledad, de la incertidumbre, de la prolongación de la cuarentena, del encerramiento, de las restricciones en tantos sentidos, oímos al Maestro, al Salvador, al que murió por nosotros, decir: “ánimo...soy yo”.
Sí, Él está caminando con nosotros en esta oscuridad, Él se acerca a cada uno de nosotros porque nos ama, porque sabe qué estamos necesitando, porque quiere consolarnos, ayudarnos a pasar esta tormenta y llegar a tierra firme.

Pero puede suceder, también, que osemos decir como Pedro: “Si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas”. Es decir, lanzarnos de la barca, de las pocas seguridades que nos acompañan, para emprender una aventura insensata, riesgosa, para caminar sobre una realidad inconsistente, como si esa fuera la solución. Cuántos conflictos ha habido en este tiempo en los hogares, cuántos pensamientos de desesperación o de querer ‘salir corriendo’. Simón Pedro constató que el viento seguía siendo contrario y tuvo miedo y comenzó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame” y Jesús extendiendo la mano lo agarró y le dijo: “Hombre de poca fe, por qué dudaste”. Ya Jesús les había dicho: “No tengan miedo” y Pedro se llenó de miedo. “¿Por qué dudaste?” ¿Se refiere Jesús al hecho de no haber creído que era Él quien estaba junto a ellos o al temor que le produjo a Pedro el viento? Cualquiera que sea la respuesta lo cierto es que le recrimina la falta de fe.

Son muchos los motivos que todos nosotros tenemos para constatar que el Señor camina, ha caminado y caminará a nuestro lado en medio de nuestras oscuridades, de las posibles evasiones, de la desesperanza que nos producen las circunstancias.

Que en este domingo, el Señor Jesús renueve nuestras fuerzas, nuestras ilusiones y nos aumente la fe.

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