Otra novia que se nos va

Otra novia que se nos va

Junio 12, 2011 - 12:00 a.m. Por: Antonio José Caballero

Hace unos días estuve en Barranquilla y pregunté por ella. Me contestaron que estaba muy regular y que “ya no se quería ni levantar”. Que había perdido los ánimos y estaba resignada al destino de todos en este valle de lágrimas. Sin embargo nuestro encuentro fue diferente.Me pareció ver aquella ‘Novia de Barranquilla’ dulce, sencilla, pensando en su gente. “La verdadera felicidad de mi vida es mi gente de esta ciudad”, dijo Esthercita Forero. Recordamos sus inicios de la mano de don Rafael Hernández, que la recibió en Puerto Rico cuando nadie en Colombia pensaba siquiera salir a escenarios extraños a cantar nuestras canciones.Allí, con esa sencillez ingenua que la adornaba, demostró el potencial que el maestro se encargó de pulir. Y empezó a escribir canciones que contaban historias de su Costa Caribe que desde la ‘Isla del Encanto’ le dieron la vuelta al mundo latino. “Eran -decía- aquellas épocas en las que todo esto estaba mal visto por la sociedad. Pero como yo iba a lo mío y sin prevenciones, nada malo se atravesaba en mi camino. Y me fue dando más hasta que me inspiro con esa luna hermosa de mi ciudad. A mis cumbiambas, a mis tambores, a mis sentimientos”. ¡Qué maravilla!Hablamos sobre los carnavales. “Al último me llevaron para hacerme un homenaje. Me encontré con esa gente querida y me coronaron como su reina. Pero, más que reina, ellos veían una más de la comparsa de la vida con la que recorríamos los carnavales. Por eso quise hacerles un homenaje en la Guacherna como el alma del carnaval. Sin ellos no hay nada”.Me contó de sus deseos de internacionalizar nuestra música con letras para Pacho Galán y Lucho Bermúdez. “Nunca recibí respuestas de ellos. Entonces, a escribir de mi puño y letra para realizar los shows que pasaron por Argentina, Chile, Ecuador y Venezuela”. Fueron los porros, los paseos, las cumbiambas que llenaron sus espectáculos en Nueva York, recibiendo aplausos que la hicieron volver muchas veces.Hablamos de su mensaje de paz para su Colombia querida: “hay que pensar en la gente. La gente es todo. Sin ella no hay nada, ni la paz que tanto tiempo llevamos buscando”. Al final me dijo que ya no quería salir más. Sin embargo sacó fuerzas de sus entrañas para cantar algunas notas de su ‘Luna de Barranquilla’ y de su ‘Guacherna’, las dos más queridas de su corazón grande.Así se fue otra novia de Colombia. Se nos adelantó otra mujer valiosa de nuestro folclor. Y me acordé de nuestra Helena que se despidió hace poco. Cómo se nos va yendo la vida a través de los otros. Recordándonos que la vivimos al lado de gente muy valiosa. De gente que deja huella en todo y en todos.Es bonito ver que a pesar del dolor de lo perdido, estas dos novias arrancan una sonrisa siempre que las nombramos. Un sentimiento de alegría, un mirar lejano de hasta luego y buen viaje, lo mejor que le puede desear uno a alguien que se va de nuestro corazón.Esto se sintió en Barranquilla el día de la despedida como lo sentimos en Cali con nuestra ‘Ronca’. Ellas se ganaron nuestro corazón. Al lado de su tumba estará siempre cuidándola su ‘Palito ´e matarratón’. Nosotros esperamos que algún día vuelva ‘Juanita’, la que dijo que no volvía y en su maleta traía detalles de mil colores. Y ojalá vuelva acompañada de las golondrinas del verano de Helena.Hasta luego y no adiós, Esther. Así me pidió Helena que le dijera el día de su despedida.

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