La sanción a Hadad

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La sanción a Hadad

Julio 29, 2013 - 12:00 a. m. Por: Antonio de Roux

Los agentes de la Procuraduría en el Valle, vienen actuando de una manera preocupante. Están dejando la impresión de que en esa dependencia hay quienes desean incidir en la gestión y en la política locales. La suspicacia surge al registrar procederes discutibles y omisiones controversiales en ese despacho.Gracias a la inspiración y al empuje de Rodrigo Guerrero, Cali cuenta hoy con una administración honesta, rigurosa, progresista. Es un gobierno comprometido a fondo con la transformación de la ciudad, dispuesto a solucionar los complejos problemas sociales y mejorar sustancialmente la competitividad. No se trata de cuentos ni de promesas chimbas. El cambio se respira, los resultados se ven.Guerrero ha sabido interpretar de manera extraordinaria el alma caleña. Una ciudad empeñada en ser cívica, reconocida por la calidad de vida que ofrece, y administrada por personas competentes y honestas. Para llevar a la práctica ese proyecto, el Alcalde se rodeó de profesionales que además de aquellas cualidades exhiben amor y pasión verdadera por nuestra querida Cali. Dignos representantes de esa estirpe son Rodrigo Otoya, quien nos está regalando unos Juegos Mundiales memorables y Alberto Hadad, nuestro Secretario de Tránsito.Hadad entendió que los caleños deseamos vías organizadas y soluciones de movilidad, que contribuyan, además, a consolidar una cultura ciudadana. Es un propósito apenas alcanzable mediante la integración del transporte en un sistema único, como se viene intentando pese a la oposición de algunos empresarios del sector. En la realización de esa meta Alberto se lo ha jugado todo, hasta el punto de llegar a poner en peligro su propia vida.Atendiendo la queja formulada por una empresa de transportes, la Procuradora Provincial, Lorena Ivette Mendoza, abrió proceso contra Hadad y lo sancionó con cuatro meses de suspensión. Se basó en las faltas hipotéticas de no dar trámite a una recusación, y efectuar operativos contra la entidad quejosa sin cumplir previamente los requisitos establecidos.El fallo se sustenta en una actuación exótica, determinada por el afán de decidir sobre el humo. Con Hadad no se desgastan en hacer control preventivo de sus actuaciones, pasan derecho a abrirle proceso disciplinario y solo le conceden los plazos mínimos posibles para adelantar la defensa. El asunto es tan sesgado que cuando el Secretario debe cambiar de abogado y pide más tiempo para los alegatos de conclusión, le niegan tal posibilidad. Al insistir en la solicitud le conceden el ridículo plazo de un día para que su nuevo apoderado estudie el proceso y presente tales alegatos.Uno no puede dejar de preguntarse qué interés, o qué designio, mueve a la Procuraduría Provincial para actuar de manera tan acelerada e implacable contra los colaboradores excelentes de un gobierno cuyo talante es ciudadano, mientras mantienen adormecidos los treinta y tantos procesos que vinculan al alcalde anterior.Sería bueno que el Procurador Ordóñez, tan vertical en sus procederes, pusiera un ojo sobre las andanzas de sus delegados en esta región. Además, correspondería al funcionario ejercer el “Control Preferente” para trasladar el proceso Hadad a Bogotá, dotándolo así de las garantías mínimas que al parecer aquí no tiene.

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