Concejales que indignan

Concejales que indignan

Octubre 28, 2018 - 11:50 p.m. Por: Antonio de Roux

Hace años se sabe que hay concejales en todo el país cuyo comportamiento indigna. Tienen por método exigir la adjudicación de puestos y contratos ya sea de obra o de prestación de servicios. Si se desconocen sus pretensiones atacan a la administración respectiva valiéndose de los famosos debates de control político. Y cuentan con otra arma poderosa, es la de aguijonear a las entidades de control para que aprieten a quien gobierna.

Del mal descrito no se ha salvado Cali. Nuestros administradores municipales de tiempo atrás han tenido que claudicar so pena de ver comprometida la gobernabilidad. Corren versiones confiables según las cuales en esta ciudad hay concejales y parlamentarios que tienen asignados como propios cientos de contratos de prestación de servicios temporales.

Lo usual es que quienes son nombrados bajo tales condiciones deban garantizarle al jefe la consecución de votos en las elecciones. También tienen que entregar parte de sus ingresos. Un concejal o un parlamentario que tiene cuatrocientos contratos y exige cincuenta ‘voticos’ a cada uno de sus nominados, dispondrá mínimo de veinte mil sufragios para continuar de edil o pasar al Congreso.

Mi conclusión, amigo lector, es que en Cali como en muchos municipios se extinguió la democracia, fue asesinada por las cuotas burocráticas. ¿Cuál es el ciudadano capaz y honesto que en franca lid puede llegar al Concejo o al Congreso cuando sus contendores disfrutan de ventajas tan grandes?

Este sistema tiene además una consecuencia perversa. Si una alta proporción de los servidores municipales poseen contrato temporal y son escogidos con criterio politiquero, sin consideración a sus capacidades, se viola un derecho fundamental que tenemos los ciudadanos y es el de contar con una administración pública calificada, experimentada y eficiente.

Ahora bien, no sería justo generalizar. Es cierto que entre los concejales algunos son ajenos a estas prácticas, y hay innumerables técnicos y funcionarios de excelente desempeño que prestan sus servicios bajo la modalidad de contratación temporal. Estos buenos colaboradores son víctimas de un sistema absurdo que los mantiene en la interinidad, sometidos a trámites constantes y a dilaciones en el pago de sus honorarios.

Con el trasfondo descrito se conoció que Carlos Ríos y William Sánchez, en un acto de valor civil que los honra, y que acaso sea imitado por más servidores en igual situación, denunciaron la expoliación de la que habrían sido objeto por parte de la concejal del Polo Patricia Molina. Se trata de sombríos episodios que Procuraduría y Fiscalía tendrán que esclarecer, aplicando las sanciones que correspondan. La acusación provocó una sorprendente declaración de solidaridad y absolución por parte de otros concejales, entre los cuales hay presuntos partícipes de iguales procederes.

Seguramente el alcalde Armitage, siempre comprometido con los valores democráticos, entenderá que lo acontecido es la oportunidad de lograr el desmonte de aquel sistema maligno, hacer viable la democracia local y mejorar la calidad de nuestra gestión pública. En este orden de ideas es posible esperar que muy pronto se den a conocer los correctivos adoptados sobre la materia. También tienen que tomarse medidas para garantizar la integridad de los denunciantes. Sus vidas nos importan a todos los caleños.

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