Qué pena, señor Alcalde

Qué pena, señor Alcalde

Noviembre 08, 2018 - 11:45 p.m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Las diferencias entre la Gobernadora y el Alcalde de Cali parecieran ser un problema de género. La doctora Dilian Francisca, una médica profesional cuya primera preocupación al llegar a la Gobernación fue rescatar el Hospital Universitario del Valle y con la ética del cuidado, una virtud femenina, brindarle salud adecuada a los vallecaucanos. Maurice Armitage, un exitoso empresario habla de carros, movilidad y transporte masivo. También le preocupa que los ricos no le ayuden a solucionar la pobreza. Una de sus primeras obras fue implementar ‘Cali 24 horas’ y hacer de la ciudad un mejor rumbeadero. Obviamente en esa forma mejorando las finanzas del Departamento con un mayor consumo de aguardiente.

Al Alcalde se le ha oído decir que lo que más teme es una escasez de mujeres, mientras que una de las mayores preocupaciones de la Gobernadora son los feminicidios y la violencia contra la mujer, con la terrible dicotomía que mucha de ella es resultado del consumo excesivo de alcohol. A ambos les preocupa la educación. Con la ayuda de Coldeportes, la Gobernación implementó las ‘Escuelas deportivas para la paz’ como una forma de direccionar a los niños y adolescentes en sus horas de ocio y así prevenir el pandillaje la drogadicción y el crimen. El proyecto bandera de la Alcaldía ‘Mi comunidad es escuela’ lleva invertido más de 500.000 millones y beneficia a 170.000 niños apostándole al futuro de los caleños.

¿Y la seguridad? ¿El motivo de las diferencias entre ambos mandatarios? Qué pena señor Alcalde pero estamos en manos del hampa y hasta que no lo sufrimos en carne propia no lo entendemos. A la Gobernadora le mataron a su escolta y encontró información amenazante contra ella, ¿cómo no temerle a la inseguridad?

No hace mucho a un amigo lo atracaron saliendo de la Fiscalía y a mano armada le robaron el maletín y el computador. En esa misma semana se entró un ladrón a la Asociación de Mujeres Cabeza de Familia, abrió la reja y tumbó la ventana de madera. Se puso el denuncio y se le informó al cuadrante. En la cámara de seguridad quedó grabado el ilícito. Dos días después se detuvo al delincuente pues se había aposentado en una casa vacía de la vecindad. Se presumía que el ladrón sería castigado, cuál no sería nuestra sorpresa cuando al día siguiente lo soltaron y otra vez volvió a deambular por el vecindario.

Algunos cuadrantes funcionan como el del Saladito, el Comandante tuvo la brillante idea de incluir a todos en un grupo de WhatsApp. Se han reducido dramáticamente los robos, se ha detenido a los ladrones y se han recuperado las cosas perdidas. No es ese el caso en el Centro de Cali. Los atracos a mano armada con muertos y cuantiosas perdidas. Qué pena señor Alcalde, Cali sí es insegura, ¿y si la Gobernadora tiene brazo con el alto gobierno por qué no permitirle con su ética del cuidado que ayude a Cali?

Sigue en Twitter @Atadol

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