Enfriamiento global

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Enfriamiento global

Enero 16, 2020 - 11:45 p. m. Por: Angela Cuevas de Dolmetsch

Empezamos la década con mensajes apocalípticos de calentamiento global. De guerras nucleares generadas por dementes. En este mundo empequeñecido en el que nos duelen los koalas exterminados de Australia así nunca hubiéramos visto uno. En que llegan por redes sociales pronósticos de un fin de los humanos antes del 2030 por desastres naturales que esa especie inteligente, creadora, maravillosa que es capaz de hacer un ser humano de células madres no logrará controlar. Tampoco está lista para viajar a otras galaxias a colonizar otros planetas.

Gracias a la medicina y a la ciencia, el ser humano vivirá más años pues se pronostica que en las próximas décadas se encontraran las formas de remplazar neuronas muertas y que el cáncer será erradicado. El corazón con las marcapasos y sincronizadores como los que coloca nuestro científico de cabecera el seminarista que se convirtió en salvador de vidas, Alberto José Negrete, puede seguir funcionando, prolongando la vida.

¿Pero de que vale llegar a los 130 años si el planeta se va a acabar? Los centenianos piden a gritos que les demos la oportunidad de vivir, de tener aire para respirar, agua para beber y comida sana para alimentarse y que con los millones y millones de dinero que produjo la generación pasada se pueda establecer el salario mínimo vital para todo el mundo, en vez de utilizarlo en hacer más edificios, comprar más carros y más aviones, más casas lujosas consumiendo gas y electricidad que ese dinero se pueda invertir en sembrar árboles como lo propone Hernando Betancourt el jardinero que quiere poblar a Cali de especies vegetales y huertas caseras.

Financiar ecoaldeas donde la gente viva en paz con la naturaleza rodeada de frutales, donde lleguen los pájaros y las especies nativas como llegan los guatines al Mameyal y a Pance y las iguanas a la ecoaldea Nashira o el oso perezoso a Yanaconas.

Tenemos Alcalde verde en Cali y Gobernadora con visión ambiental. Jorge Iván en su primera administración se comprometió a cambiar la ciudad y sin un peso, audazmente le metió la mano al bolsillo a los caleños que obedientemente pagaron las megaobras pero los paisas, los almacenes Éxito y sus secuaces demandaron y deben millonarias sumas. Además tienen la osadía de pedirles a los clientes que saquen de su bolsillo después de pagar precios del primer mundo por alimentos importados, químicamente manipulados para que les contribuyan a sus supuestas fundaciones.

Sí. Podemos desde lo pequeño ayudar a salvar el planeta. Paremos el consumismo, sembremos huertas caseras en patios y balcones, que los recursos fluyan donde se necesitan, regalemos una casa en una de las ecoaldeas que el Alcalde quiere construir para los desalojados del Jarillón y a lo mejor para los desplazados venezolanos que piden limosna en las calles de nuestra ciudad. Qué tal volver a Cali la ciudad verde del mundo y contribuir al enfriamiento global.

Sigue en Twitter @Atadol

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