Otra vez Obama

Otra vez Obama

Junio 29, 2011 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

La sociedad norteamericana se encuentra dividida en dos opciones políticas, la demócrata de centro izquierda y la republicana de centro derecha. Esta división tiene significado distinto según clase social, etnia, geografía y, últimamente, según aspectos demográficos que tienen que ver con los nuevos votantes, migrantes y no migrantes, entre los que se destacan los latinos y los jóvenes. Hace cuatro años, en medio de esta división, salió adelante la candidatura de Barack Obama, como símbolo de ‘esperanza’ de variados sectores que buscaban inclusión, reconocimiento, nuevos derechos y mayor bienestar, en esta sociedad formada en gran parte por migrantes, que hoy conforman la nación más poderosa del mundo.La tarea de Obama no ha sido fácil pues se encontró con un país en crisis económica y metido en guerras injustificadas, desencadenadas por su predecesor George W. Bush. Hizo muchas promesas, no ha podido cumplirlas todas y muchos de sus seguidores se encuentran hoy ‘decepcionados’ por los resultados de gobierno. Sobre la crisis económica: sólo ha sido posible lograr una recuperación precaria e incierta, con una tasa de crecimiento del 2,6%, en 2010. Refinanció a un alto costo grandes empresas para evitar su cierre y mayor desempleo. Las empresas salieron adelante, están devolviendo los préstamos, pero no crearon el empleo esperado. Sus ganancias en 2006 fueron aproximadamente de US$1,6 trillones y aumentaron en 2010 a 1,7 trillones. Pero la tasa de desempleo que era en 2006 de 4,5% ha llegado en los primeros meses del 2011 a 9,1%. Sus asesores económicos, como Christina Romer, que consideraban necesarios mayores esfuerzos del Gobierno en la inversión pública se retiraron, mientras que se mantienen los ‘componedores’ de la era Clinton como Gene Sperling. En cuanto a la guerra, Obama no ha podido retirarse completamente de Irak y lo hace de manera muy tímida de Afganistán. Es cierto que ha sido cauteloso en el manejo del conflicto con Libia. No ha avanzado en el trato a los supuestos prisioneros por ‘terrorismo’, el cierre de Guantánamo y una defensa consistente de los Derechos Humanos.En medio de esta difícil situación, cuando ha perdido credibilidad y hay hechos objetivos que cuestionan duramente su gobierno, es que comienza la campaña presidencial. Aunque el electorado debería esperar una mayor consistencia entre sus banderas de esperanza para una nueva sociedad y sus prácticas de gobierno, Obama puede ganar y es deseable que así suceda. El primer debate entre los candidatos de la oposición republicana muestra que no manejan alternativas para la situación. Sus planteamientos son sectarios y guerreristas, llamando a una nación que muestre fuerza y poderío en la lucha contra el ‘terrorismo’, identificado de manera imprecisa, algunas veces con formas de oposición política radical, más que con el uso indiscriminado de la violencia contra la población civil. En la economía llaman a la disminución de los impuestos de las empresas y sectores sociales más ricos y al debilitamiento de la intervención estatal, como principio de recuperación del crecimiento y del empleo, alternativa fuertemente criticada por la investigación académica. Dos de sus candidatos, uno de ellos el que lleva la delantera Mitt Romney, son miembros de la Iglesia Mormona. Preocupa que una visión religiosa particular como ésta pueda impregnar el manejo del Estado. Se requiere profundizar la senda de la inclusión, los derechos y el bienestar en esta sociedad multifacética, sin duda la más democrática de Occidente.

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