Fundamentar una decisión

Abril 03, 2018 - 11:40 p. m. 2018-04-03 Por: Álvaro Guzmán Barney

Hay temas que se entrecruzan al tomar una decisión política electoral. Juega un papel la ‘visión del mundo’ que se quiere promover, las opciones políticas que hay sobre el tapete que se pretende sean consistentes con dicha visión, y finalmente las capacidades y rasgos de personalidad de quienes lideran las propuestas. En mi caso, sostengo una ‘visión del mundo’ que promueve el cambio social, reconociendo valores y avances históricos realizados. También la necesidad de inclusión de nuevos sectores sociales, tradicionalmente excluidos, dentro de una forma política del Estado que se conoce como la democracia liberal. Por todo ello, se trata de una visión de ‘izquierda’ que se contrapone con quienes defienden los poderes y la organización tradicional de la sociedad que ha sido excluyente y perpetuadora de privilegios, es decir la ‘derecha’.

Encuentro que las ‘opciones políticas’ sobre el tapete más consistentes con mi punto de vista son las que promueven, en este momento, Humberto de la Calle, Sergio Fajardo y Gustavo Petro. Al primero, le debemos reconocer sus aportes al fortalecimiento institucional del Estado colombiano en varios momentos, desde la Constitución del 91, pero especialmente como negociador con las Farc, terminando un conflicto de más de 50 años con esta guerrilla, hace casi dos años. Tiene perfecto conocimiento de lo que se negoció para ‘abrir’ nuestra sociedad política y de lo que no se negoció, por ser temas nodales a nuestro estado de derecho liberal y democrático. De Sergio Fajardo se puede decir que pasó bien el examen como gobernante en Medellín y en Antioquia. Su énfasis programático en la educación, la ciencia y la tecnología, así como en el buen manejo de los recursos públicos, marca una diferencia fundamental y positiva para el porvenir de la sociedad colombiana. Vista con calma, la propuesta de Petro que malintencionadamente se la quiere vincular con el ‘castrochavismo’, indica con toda claridad que en Colombia se requiere contrarrestar la altísima desigualdad social y, no menos importante, se debe asumir el tema del medio ambiente y de la sostenibilidad como eje central de las preocupaciones del Estado.

El tema de las ‘personalidades’ de los líderes es importante para tomar decisiones. Se puede pensar que se navega con seguridad y sin sobresaltos, como lo requiere la sociedad colombiana, con una alianza entre Sergio Fajardo y Humberto de la Calle. No sucede lo mismo si a esta alianza se une y la comanda Gustavo Petro quien demostró ser un buen senador, pero no un buen alcalde de Bogotá. Parece no distinguir entre la lucha política directa, típica del parlamento, y la administración del Estado que requiere autoridad y una gran dosis de orden institucional y de planificación. Petro es impredecible como gobernante, para una sociedad que lo que necesita es un cambio profundo, pausado y efectivo. Como están las cosas hoy, una alianza de los tres en la que Petro no lidere es prácticamente imposible. En la primera vuelta tendremos las tres opciones y, en el mejor de los casos, dos opciones con una alianza de Fajardo y de la Calle. Si esto es así, Duque puede quedar elegido en la primera vuelta o, con seguridad, pasar a la segunda. En este último caso, es posible que la confrontación sea entre Duque y Petro, es decir entre un candidato de izquierda y uno de derecha. En otra columna podría hacer explícito porqué no voto por el candidato Duque, aunque le reconozco su liderazgo joven y de ‘nuevo tipo’, en relación con los veteranos del Centro Democrático. Tampoco votaría por Petro, por los rasgos de liderazgo que he enunciado antes. Se impone, en este caso, el voto en blanco de inconformidad.

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