Dirección irreversible

Dirección irreversible

Enero 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

La firma de los acuerdos de paz de la Habana y una forma de refrendación nacional no pueden pasar del 2015. Después de dos años de conversaciones, se ha avanzado de manera notable, parece que en una dirección irreversible, para llegar a los mencionados acuerdos. El tema de las víctimas ha llegado al meollo clave de reconocer que hay víctimas desde diferentes lados del conflicto, así como victimarios diversos. Este tema debe estar por concluirse en las conversaciones. Es fundamental que se haya reconocido que el conflicto en Colombia no es unidireccional y que las partes hayan reconocido su responsabilidad como victimarios. Pero quedan dos puntos gruesos por desarrollar: el de la desmovilización y el de la verificación de los acuerdos. Con el conjunto de los temas acordados, se debe dar una refrendación nacional de lo convenido.El Gobierno hizo bien en nombrar una comisión de militares para que se reuniera con la contraparte y estudiaran entre ambos aspectos técnicos de la desmovilización. Más allá del objetivo técnico de esta comisión, es importante que los militares y los guerrilleros se encuentren y también lleguen al convencimiento de la necesidad del fin al conflicto armado. Han sido sus principales víctimas directas y se merecen un perdón generalizado, salvo en los casos de lesa humanidad. La desmovilización seguramente se debe llevar a cabo en diferentes espacios de la geografía nacional. Esto es importante por temas logísticos, pero también porque el conflicto ha sido regional y es conducente que las regiones se vean reflejadas en la certidumbre de un proceso de desmovilización. Es nodal que se aclare el aspecto de la entrega o dejación de las armas. Desde el punto de vista de la sociedad colombiana, eventos regionales de entrega de armas pueden tener un alto contenido simbólico y de legitimación del proceso. Indican que no se continuará con tácticas de “combinación de las formas de lucha” para llegar al poder y ponen también al Estado y al Gobierno en la tarea prioritaria de garantizar la vida y el ejercicio político de los ex-guerrilleros. Le entrega de armas no hace parte de una rendición, sino del convencimiento de que el acceso al poder es factible por las vías legales e institucionales. Para la verificación de los acuerdos se puede pensar en la intervención de la ONU y de los países que han sido garantes o acompañantes del proceso de paz hasta ahora. Pero también se debe pensar en fortalecer la participación de instancias nacionales como las universidades o la Iglesia o las Iglesias. La Comisión Nacional de Paz puede tener un papel muy significativo, acompañando al Gobierno y al Estado en la ambientación de la legislación que se deriva de los acuerdos de paz ante el Congreso. El compromiso principal, claro está, es del conjunto del Estado.Pero, convenidos los distintos temas queda su refrendación de conjunto por la nación colombiana. En otra columna me puse de acuerdo con quienes proponían una modalidad de Asamblea Constituyente restringida al tema de los acuerdos de paz. Sin embargo, hoy estimo que sus desarrollos son impredecibles y puede ser más realista, en procura de terminar el conflicto armado, pensar en un referendo sobre el conjunto de los acuerdos de paz. Habrá que esperar un poco más para calibrar mejor cuál es la mejor propuesta. El hecho es que este año 2015 nos debe llevar también, es deseable, a la refrendación nacional de los acuerdos de paz. Entonces, la sociedad colombiana si comenzará una nueva fase de su historia, la del posconflicto, habiendo profundizado su democracia, en los marcos de una forma contemporánea de Estado de Derecho liberal.

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