Campesinos estratégicos

Campesinos estratégicos

Junio 01, 2011 - 12:00 a.m. Por: Álvaro Guzmán Barney

El Centro de Investigación y Documentación Socioeconómica de la Universidad del Valle acaba de celebrar sus 35 años de existencia. En este tiempo se ha consolidado como el principal centro de investigación socioeconómica del suroccidente colombiano, con aportes indudables al conocimiento de temas regionales y nacionales. Con ocasión de la celebración, las directivas de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas invitaron al profesor Absalón Machado, académico con una destacada trayectoria en la Universidad Nacional, para que disertara sobre el tema de la investigación en desarrollo rural en Colombia, en el que es uno de los expertos más prominentes del país. El profesor Machado hizo una exposición compleja que esperamos pueda ser leída por un público más amplio en el próximo número de la revista Sociedad y Economía. Entretanto, quisiera destacar la actualidad del tema en Colombia y poner de presente tres aspectos de la presentación. En primer lugar, el interés estratégico que tiene el campesinado en la sociedad contemporánea. Es cierto que la población urbana es mayoritaria, pero depende para su subsistencia, en buena medida, de la producción de alimentos y ésta se vincula estrechamente con la economía campesina. Es cierto también que hay una agricultura comercial productora de alimentos, pero la crisis del petróleo y factores de mercado han desincentivado su producción, en favor de cultivos para elaborar biocombustibles. La producción de alimentos y la economía campesina se asumen cada vez más, en los más diversos países, como factores estratégicos para la seguridad y subsistencia. En segundo lugar, la relación entre el campesinado y el conflicto armado que se vive en Colombia. Ciertamente los campesinos han ido perdiendo la tierra, por el avance de la economía legal de la mediana y la gran propiedad, pero, de manera muy marcada en los años recientes, por el despojo violento de la tierra por parte de los actores armados. Los campesinos han resistido, se han organizado, subsisten aún en medio de la adversidad y de los pronósticos de académicos y planificadores. La pregunta es si el conflicto armado tiene qué ver con esta situación. Retomo algunas de las ideas de Absalón Machado al respecto. Los campesinos, de tiempo atrás, han hecho exigencias y movilizaciones en torno a derechos, ciudadanía y apoyo estatal. En pocas palabras, demandas por integración a la sociedad. Pero, en muy pocas oportunidades el Estado ha escuchado y respondido a este llamado, con políticas, instituciones y prácticas coherentes. Lo ha hecho más bien de manera coyuntural e indirecta, o sencillamente no lo ha tenido en cuenta. Implícito en el argumento del profesor, en mi interpretación, está la idea de que el conflicto armado ha prosperado en medio de esta situación y que la solución del conflicto muy bien puede estar en manos del Estado legítimamente constituido. Darle poder a los campesinos, devolverles la tierra y apoyarlos institucionalmente puede contrarrestar significativamente la violencia en el campo y promover la paz. Finalmente, el profesor Machado, en el contexto de lo expuesto, reconoció la importancia de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras del Gobierno Santos. La entrevista de Yamid Amat al Ministro de Agricultura, publicada en El Tiempo el domingo pasado, ilustra bien sobre la envergadura del problema y el reto que tiene la sociedad colombiana por delante. No se requiere ser santista para apoyar esta ley.

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