Vacíos

Vacíos

Junio 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El domingo de la semana antepasada El País publicó una entrevista del general Óscar Naranjo en la cual señalaba como una de las causas determinantes de la inseguridad que padecemos, la ausencia de liderazgo y el desvanecimiento de la institucionalidad. Lo que él señaló con acierto es un tema que duele, no obstante, tiene sustentación. Escuchar la verdad a veces hiere nuestro amor propio, sin embargo, aceptarla es el primer paso de la solución. Las evidencias son muchas. Un hecho fue la intervención de la autoridad policiva reciente, cuyo resultado fue la disminución de los índices de inseguridad, en tan sólo pocos días. Cuando la autoridad exige el cumplimiento de la Ley, el orden se restituye. Como lo afirma el general Naranjo, debido a la información recabada durante la implementación de la intervención policiva, el espacio público es de quien lo invade, en detrimento del derecho de los demás ciudadanos, con la aquiescencia de la autoridad municipal, sea ésta activa o pasiva. Buena parte de nuestras calles y andenes del centro de la ciudad fueron tomados por particulares. Los ciudadanos del común están obligados a tolerar que los vivos establezcan sus negocios en medio de las vías ‘públicas’. La galería de Santa Elena, donde se realizó la intervención de la Policía constituye un buen ejemplo de la ausencia de autoridad.Cuando no se exige el cumplimiento de la Ley, muchos son los ciudadanos que la violan, a costa de la seguridad del resto. En una esquina de Cali, con tráfico considerable, se llevó a cabo una investigación reciente, en la cual se registraron 25.000 violaciones a las normas de tránsito en un mes, lo cual quiere decir que se cometen 833 infracciones diarias en tan sólo un cruce vial de la ciudad. El lector puede deducir fácilmente cuantas se cometen en el resto de espacio urbano. ¿Cuáles son las entidades que realizan las inspecciones mecánicas que autorizan la circulación de los destartalados camperos de servicio público? ¿Responderán ellos por la vida de quienes se transportan en estos desvencijados vehículos? La ciudadanía observa atónita, el diario desorden causado por toda suerte de vehículos: buses, carros, motos, y hasta peatones que cruzan las vías, por donde uno menos se lo imagina.Quisiera pasar a otro campo donde también la autoridad evade su responsabilidad. Se trata de las invasiones de nuestros cerros, los que nutren a la ciudad con buena parte del agua que bebemos. Al Alcalde le he escuchado manifestar su inconformidad al respecto. La construcción de vivienda en zonas de alto riesgo, acompañada de tala de bosques, continúa sin que esto ocasione ninguna acción importante por parte del Municipio para impedirlo. A la Secretaría de Gobierno le corresponde el deber de controlar la construcción de vivienda clandestina y el uso indebido del espacio público, no obstante esa dependencia parece no escuchar las buenas intenciones del Alcalde. En una comunicación de hace un año, una de sus inspectoras atribuye su inacción a que las “Acciones de Tutelas han creado barreras que tienen paralizado a este Despacho”. La parálisis continúa desde entonces, ya que la construcción ilegal no da tregua.Las invasiones son un lucrativo negocio ilícito, camuflado bajo las necesidades de vivienda de personas que las necesitan, como lo ha denunciado en varias oportunidades este periódico. A la Alcaldía es a quien le corresponde evitarlas y no a los ciudadanos que continuamente se quejan, sin respuesta, de esta calamidad.

VER COMENTARIOS
Columnistas