Sorpresivo amanecer

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Sorpresivo amanecer

Marzo 31, 2020 - 11:50 p. m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El coronavirus nos avasalló, sin alerta temprana. Comenzó hace pocos meses en la China, y en un corto período ya estaba esparcido por otros países del Oriente, Europa y América. Su velocidad de contagio es exponencial. Se trata de la primera pandemia que afecta el mundo entero. Un amanecer inesperado y desastroso, cuyas consecuencias nos van a afectar de manera profunda. Superar sus efectos va a tomar más tiempo de lo que muchos deseamos.

Aún no existe ninguna solución distinta a contenerlo. Todos a casita. La única solución para responder a la velocidad de su dispersión es el confinamiento y el diagnóstico rápido, barato y confiable, herramienta que aún no se ha utilizado ampliamente, con excepción de Corea del Sur. Se espera con ansia, puesto que un diagnóstico temprano y con cubrimiento extenso podría acelerar la contención. Aún no existe droga eficaz para remediar sus efectos, ni vacuna, y mientras estas soluciones no aparezcan el virus continuará haciendo su aciaga tarea, lo que quiere decir que con mayor o menor intensidad continuaremos con restricciones e incertidumbres.

La pandemia, como lo anticipó hace dos o tres años Bill Gates, es un enemigo muy poderoso, puesto que frena en seco el devenir económico, además atentan contra la supervivencia de la humanidad. En un instante se paralizan las transacciones económicas, el comercio desaparece, únicamente subsisten las economías relativas a la salud y a la alimentación, funciones indispensables para la supervivencia.

Las bolsas de valores se enloquecen, el temor y la incertidumbre se apodera de la humanidad. Se produce un desaceleramiento económico inmediato. Ya observamos las consecuencias en varias actividades. Las líneas aéreas, los hoteles, los restaurantes, el turismo en general, pero ellos no son ni serán los únicos, y cuando se encuentre la solución definitiva, tomará tiempo la recuperación integral. El único consuelo es que ya se conoce cómo estimular el crecimiento.

Por fortuna la tecnología alivia el confinamiento. Se presenta una gran oportunidad para adoptarla más ampliamente. Constituye una herramienta poderosa.

El mundo cambiará en muchos aspectos. Ya podemos observar algunos hechos además de los económicos. Los gobiernos populistas comandados por mandatarios mesiánicos, y narcisistas, se equivocaron. Prevaleció su soberbia. Jefes de Estado como Trump, Pedro Sánchez de España, López Obrador de México, Johnson, Maduro y Bolsonaro, subestimaron la pandemia e ignoraron sus nefastos efectos. Los sensatos, los que consultaron a quienes poseían conocimientos pertinentes y tuvieron la entereza de aceptar sus recomendaciones, hoy están mostrando que tomaron las medidas correctas.

Queda pendiente prepararnos mejor para la eventualidad de otra pandemia. Un propósito que rebasa nuestras fronteras y debe ser objetivo del ámbito internacional.

Se presentarán nuevos desafíos. ¿Cómo restituir la confianza y los viajes entre países?

Otra difícil tarea será la lucha contra la pobreza, las desigualdades, problema aún sin resolver, y el desempleo, producto inevitable de la recesión económica.

Ante la pandemia el Presidente, sus Ministros, la Gobernadora y el Alcalde de Cali, tomaron decisiones valerosas e impopulares, y los funcionarios hospitalarios, médicos y enfermeras trabajan sin descanso para salvar vidas.

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