Regiones mendicantes

Febrero 24, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-24 Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hace uno días el Comité Empresarial del Valle convocó, a los Presidentes Ejecutivos de los gremios económicos oriundos de nuestra región, para hacerles un reconocimiento, y de contera solicitarles su colaboración para apoyar los proyectos que favorezcan el desarrollo del Valle del Cauca.En la actualidad, para orgullo de nuestra comarca, la mayoría de los miembros del Consejo Gremial son nativos de nuestro Departamento. Alcanzaron esas destacadas posiciones por sus méritos personales.El país se ha concentrado excesivamente lo que considero una enfermedad parecida a un cáncer silencioso. Cuando nos demos cuenta de los daños causados, va a ser tarde. Como he manifestado en ocasiones anteriores, existe una región, cuyo nivel de vida es comparable a algunos países europeos, otras comparables a algunas regiones latinoamericanas y el resto, la mayoría de la superficie de nuestro territorio, con niveles de vida equivalentes a las regiones pobres del África. No puede existir un país pujante a largo plazo, con rezagos tan dramáticos. La totalidad del poder político y la inmensa mayoría del económico, tienen asiento en Bogotá. Allí se recauda el 45% del impuesto de Industria y Comercio. Las ciudades que se le acercan son: Medellín con el 7.3%, Cali con el 4.2% y Barranquilla con el 4.1%. Esto es indicativo de la distribución económica del país. El resto, poco o nada cuenta, con algunas honrosas excepciones, como Bucaramanga y Cartagena. Cuando las cifras de los ingresos disponibles totales que indican el consumo, las dividimos por el número de habitantes, muestran tendencias parecidas. Cada vez más las regiones dependen de la magnanimidad de la Presidencia y sus ministros. Las fuertes tienen interlocutores que abogan por ellas, pero las débiles careces de vocería. Cómo será la indiferencia de nuestros gobernantes, que en 1991 se estableció constitucionalmente senadurías elegidas por circunscripción nacional, lo cual privó a no pocas regiones de tener representación en este importante cuerpo legislativo. La gran mayoría de senadores electos nacionalmente habitan en Bogotá. De esto casi nunca se habla, lo que quiere decir que poco o nada importa. En la periferia las instituciones gubernamentales legítimas son muy frágiles o no existen. Estoy hablando de lugares como Timbiquí, Mocoa, Puerto Inírida, Guapi, etc… Los servicios para impartir educación y salud son pobrísimos. La justicia se encuentra postrada, en muchos lugares es inoperante. Las únicas instituciones que hacen presencia son la policía y el ejército, como si lo único que le importase al Gobierno Nacional fuera cumplir con la función represiva. Los funcionarios del nivel nacional que las visitan, llegan tarde en la mañana, debido a las dificultades del transporte, y se regresan temprano. No se atreven a hospedarse en esos remotos lugares. Difícilmente pueden informarse a fondo de los problemas que los agobian.El hecho de que muchas regiones de la provincia colombiana carezcan de los recursos más elementales para la supervivencia de una sociedad próspera, han definitivamente influido para establecer un espíritu mendicante a lo ancho y largo de nuestro territorio nacional. La totuma hace parte de nuestra cultura política. El asistencialismo predominará, mientras subsista la actual institucionalidad.

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