Patrimonio ciudadano

Octubre 26, 2021 - 11:50 p. m. 2021-10-26 Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Hablando en términos económicos, el patrimonio de los bienes públicos es propiedad de los ciudadanos. Existen unos cuantificables y otros intangibles, muy importantes, cuyo valor es imposible calcular, como la cultura, las tradiciones, el espíritu cívico, el clima, etc.

Me referiré a lo cuantificable. Las Empresas Municipales de Cali a través de su existencia han acumulado cuantiosas inversiones, para el beneficio y el disfrute de sus habitantes. Al alcalde de turno le corresponde velar para salvaguardar e incrementar este patrimonio.

Su objeto social es proveer de energía, agua y alcantarillado, y comunicaciones a los ciudadanos, sin que su crecimiento económico deba ser limitado. EPM y la empresa de Energía de Bogotá tienen un valor considerable y aportan al presupuesto de la ciudad, a pesar de Hidroituango.

Pues bien, la oferta de servicios se ha deteriorado en las últimas décadas. No ha existido adaptabilidad al cambio. Además, se ha perdido la oportunidad de crecer y ser más competitiva.

El suministro de energía deja mucho que desear. Con frecuencia se suspende, lo cual perjudica la normal actividad de la vida cotidiana. De valor considerable son los daños que ocasionan a  los implementos eléctricos como neveras, televisores, etc. La distribución de la energía carece de un mantenimiento adecuado, los cables son aéreos, sujetos a los avatares de la intemperie, vivimos bajo una telaraña que afecta la estética y el crecimiento de los árboles. Los cables que cuelgan de los innumerables postes se aumentan exponencialmente por las comunicaciones.

Las únicas plantas generadoras de energía se construyeron en el siglo pasado. No se ha propuesto incursionar en el suministro de energía limpia, este mercado está siendo captado por otras empresas, no obstante operar en un lugar privilegiado para producir energía solar.

En el suministro del agua existen fugas elevadas que pagan todos los consumidores. Cuando el río Cauca trae mucha turbiedad, lo cual ocurre con frecuencia, se interrumpe el abastecimiento en gran parte de la ciudad. Aún no se ha definido la solución definitiva para el suministro futuro de agua potable a la ciudad.

Ni qué hablar del componente de las comunicaciones. Desde hace muchos años pierde cuantías considerables. Se desaprovechó la oportunidad de venderlo o asociarse, como lo hicieron otras empresas públicas, debido a una oposición férrea de su sindicato. Se aceptó su determinación, afectando considerablemente el patrimonio del resto de ciudadanos, pobres y ricos.

Otras empresas públicas como las de Bogotá y Medellín se han asociado con empresas privadas, así han fortalecido su misión y se han vuelto más rentables. Su futuro luce promisorio, pero aquí continuamos mirándonos el ombligo.

La actitud de las Empresas Municipales de no asociarse con entidades que podrían contribuir a mejorar su desempeño es fruto de obtusas ideologías, contrarias a actuaciones de personajes como Deng Xiaoping, que redujo sustancialmente la pobreza y expandió el bienestar de los chinos.

Comparando cifras del año 2020, EPM tiene un patrimonio de $27,1 billones y utilidades por $3,7 billones. Energía de Bogotá tiene un patrimonio de $14,7 billones y utilidades de $2,6 billones, mientras Emcali tiene un patrimonio de $4,022 billones y utilidades netas de $49.389 millones.

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