Mermelada

Mermelada

Octubre 22, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Este término fue acuñado por el entonces ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverri, para divulgar de una manera gráfica y didáctica, la manera cómo las regalías, que anteriormente las disfrutaban exclusivamente las regiones productoras de petróleo, iban a beneficiar también el resto del país.Después, por analogía, dicha palabra fue aplicada también a la repartición burocrática que realizan los funcionarios de los gobiernos para dar contentillo a los políticos, de manera tal, que los apoyen en sus empeños o no les hagan oposición a ultranza.Cuando se dialoga con congresistas, concejales o diputados en ejercicio sobre este tema argumentan con razón que no es justo vetar candidatos por el simple hecho de que provengan de sus canteras políticas. Tienen razón, ellos también conocen personas competentes y trabajadoras. El quid está en que se actúe pensando en la capacidad para desempeñar el cargo. Por lo general, ellos poco tienen en consideración la idoneidad requerida, le dan mayor preferencia a la capacidad para hacer política partidista y al aporte de votos. En nuestro vecindario existen notables ejemplos de administraciones desastrosas: la Licorera, los hospitales regionales, no se escapó por varios años el Departamental, Emsirva, hasta hace poco tiempo las EEMM, Calisalud, etc. Infortunadamente la mermelada tiene mucho que ver con estos fracasos.Las organizaciones más exitosas son la que cuentan con la mejor gente, con el llamado capital humano más idóneo. A seleccionarla, a entrenarla y a retenerla se dedican gran parte de los recursos y esfuerzos de la administración. Ahora como nunca antes, el talento hace la diferencia entre el éxito o el fracaso de las empresas.En el mundo existen gobiernos ejemplares que eligen a los mejores y los remuneran con salarios que compiten con el sector privado. Además, claro está, les exigen y los evalúan en su desempeño, como cualquier hijo de vecino. No es de extrañar que dichos gobiernos sean los más exitosos y provean el mayor bienestar a su ciudadanía. Este es el caso de Singapur que ostenta uno de ingresos por persona más altos del mundo, lo cual no era así, antes de adoptar las mejores prácticas administrativas. Difícil aspirar a que estos ejemplos se adopten, pero no sería mucho exigir a que por lo menos empresas como las EEMM, o entidades como la CVC y los hospitales sean administradas con criterios profesionales y con funcionarios idóneos, para beneficio de sus usuarios, y de sus dueños, que en teoría es toda la ciudadanía, aunque en la práctica se ignore. En ocasiones la mermelada también se refiere a la repartición de contratos, práctica que debe ser abolida y sancionada ejemplarmente, se trata otro tema más serio, la corrupción. Este abominable hecho constituye un enriquecimiento ilícito a costa de la ciudadanía.Otro obstáculo que se presenta cuando los candidatos a cargos provienen de las canteras políticas es su inestabilidad. La rotación depende de la repartición burocrática, la cual se baraja con relativa frecuencia. Las realizaciones que superen los períodos de sus mandatos, poco le interesan. Infortunadamente entre la siembra y la cosecha de algunas decisiones trascendentes transcurren lustros.

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