Más impuestos

Más impuestos

Septiembre 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

No existe gobierno que se respete que no introduzca una nueva reforma tributaria. Se convirtió en una costumbre. Como es de suponer, de este tema no se habla durante las campañas, podrían afectarlas adversamente y lo que interesa es el triunfo, aunque se conozca de antemano el déficit fiscal. Esta es una premisa de la democracia colombiana.Las reformas obedecen a necesidades inmediatas, las cuales -ahora que está vigente la regla fiscal- se convirtieron en urgentes. El Ministro de turno tiene que rebuscarse la manera de conseguir ingresos adicionales para cubrir el déficit previamente conocido. Una gestión poco grata y difícil de lograr, no cabe duda. Por las razones anteriores nuestra legislación tributaria es casuística, parece un neumático repleto de parches. Para que las nuevas normas sean aprobadas en el Congreso, como primera medida, no debe afectar a sus miembros, además se requiere que la presentación tenga algún contenido demagógico, de tal manera que sea aceptable para los parlamentarios. No es extraño que algunas medidas se presenten como temporales, aunque luego las prorroguen indefinidamente.En la reforma propuesta, el Ministro planteó inicialmente una modificación del IVA, aunque parece que posteriormente la archivó: la prórroga del impuesto a las transacciones (cuatro por mil), y un aumento progresivo del impuesto al patrimonio, el cual también tuvo un origen temporal. Dicho tributo castiga el ahorro y no guarda una exigencia tributaria, la equidad. Quien tenga la mayor parte de su patrimonio invertido en acciones de empresas colombianas, no paga por la porción correspondiente a esa inversión, amparado en el argumento de que la empresa ya lo hizo. Sin embargo, no se tiene en cuenta que la entidad correspondiente lo realizó aplicando la misma tasa para todos, sin consideración al tamaño del patrimonio. Igual tasa paga quien tenga una acción o quien posea un millón. En el mundo económico existen diversos rendimientos dependiendo donde se invierta, al igual que existen inversiones con beneficios de corto y de largo plazo. ¿Por qué desestimular a los patrimonios con inversiones de ganancias tardías y favorecer los que buscan utilidades tempranas, o las de alto rendimiento?Las medidas que toma el Gobierno Nacional son para conjurar sus angustias económicas, sin tener en cuenta los departamentos y los municipios. Todo incremento de la tributación nacional limita los recursos de los entes regionales. A lo que se paga por patrimonio hay que sumarle los impuestos prediales.Nuestra tributación podría calificarse de facilista, grava lo que es más fácil de recaudar, a las empresas organizadas y los ingresos de quienes trabajan en dichas entidades. La evasión de los demás sujetos tributarios es muy alta.Lo fundamental, sin embargo, es que no se debe continuar con las improvisaciones tributarias. La legislación en esta materia debería ser estable. Solamente se justifica legislar de manera temporal en épocas de crisis. Lo que está ocurriendo vulnera la credibilidad del Gobierno. Ya nadie cree en lo que se propone en materia tributaria. Se requiere estabilidad en las reglas de juego para poder planear inversiones hacia el futuro.Urge una reforma estructural y estable de nuestra legislación tributaria para que sea creíble.

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