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Elecciones en los EE.UU.

Septiembre 15, 2020 - 11:50 p. m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

El próximo 3 de noviembre se llevarán a cabo los comicios presidenciales en los EE.UU. Como consecuencia de una alta votación y la pandemia habrá congestión el correo.

Aunque Joe Biden tiene ventajas en las encuestas, persisten dudas de quién pueda triunfar. Donald Trump es impredecible. De él se puede esperar cualquier cosa. Tiene un temperamento narcisista que lo induce a mentir, burlarse, insultar, destituir o tomar decisiones perversas, como afirmar que si pierde la elección es por fraude. El jueves hizo un viaje de improviso a la Florida para manifestar que había prohibido la exploración petrolera en sus costas, contradiciendo lo afirmado durante todo su mandato. Se trata de un Estado importante para la elección.

El resultado de este certamen electoral reviste trascendencia y nos afecta por no pocos motivos. Se trata del país más rico y poderoso del mundo. Aunque ha perdido liderazgo por las actuaciones del Sr. Trump, conserva mucha influencia mundial. Un ejemplo que concierne a nuestro continente es la sustitución que se produjo en la Presidencia del BID. Por un pacto de caballeros, la jefatura de dicha institución se había reservado para los latinoamericanos, desde hace 61 años, sin embargo, arbitrariamente influyó para que el único candidato fuese un estadounidense de su confianza, Mauricio Claver.

Múltiples han sido sus manifestaciones de xenofobia, en especial con los inmigrantes mexicanos y centroamericanos. Su desprecio ha sido evidente; tanto ha sido, que lo condujo a construir un muro a todo lo largo de la frontera con México, con un costo estratosférico, similar al nefasto muro de Berlín.

No se puede ignorar su indiferencia en temas ambientales. Afirma que el factor humano no influye en el calentamiento global actual. Se retiró del Acuerdo de París, a pesar de que su país es uno de los mayores contaminantes. Hizo lo propio en la OMS, en los inicios de la propagación del Covid-19; una actitud típica, siempre busca chivos expiatorios para distraer la opinión pública de sus errores. Recientemente se comprobó que recibió oportunamente la información sobre la gravedad del virus, y así lo aceptó personalmente, no obstante minimizó su importancia ante la nación, deliberadamente, por razones de índole política partidista.

Ha desconocido reiterativamente la Organización Mundial del Comercio, entidad multilateral que se creó bajo el liderazgo de su país en el pasado para establecer normas que fuesen respetadas por todas las naciones, de esta forma evitar que los desacuerdos pudiesen convertirse en confrontaciones graves, además de instaurar una ética universal necesaria para el comercio.

Su eslogan ‘Hacer América Grande’ anuncia claramente a sus contrapartes en las negociaciones económicas o políticas que deben estar dispuestos a ceder al máximo ante el más fuerte.

Su opositor es Joe Biden, exsenador demócrata y exvicepresidente de Barak Obama, participó por encargo presidencial en los temas referentes a las relaciones internacionales. Su campaña se ha orientado a restañar las heridas infringidas por Trump, quien con su actitud exacerbó la confrontación partidista. El temperamento ponderado y conciliador del exsenador quizás tiene origen en sus dos desgracias familiares.

La democracia está en riesgo de retroceder en la nación que la inspiró.

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