Concentración Perversa

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Concentración perversa

Enero 21, 2020 - 11:50 p. m. Por: Alfredo Carvajal Sinisterra

Una constante tradicional ha sido la migración del campo hacia las ciudades. En Colombia ha ocurrido con mayor intensidad debido a la inseguridad, producto de la subversión, que enfocó su actividad donde el Estado era más débil o inexistente, en la periferia de nuestro territorio. Este abandono aún persiste con visos dramáticos.

Por una costumbre inveterada siempre se han designado como capitales de los departamentos, a las ciudades más importantes de la región, lo cual, como consecuencia ha incrementado la oferta de empleo y el bienestar económico en esas poblaciones.

La concentración por excelencia se encuentra en Bogotá, la ciudad más importante del país, donde se asentó el gobierno del Virreinato de la Nueva Granada, lo que produjo la concentración de las actividades políticas, y obviamente, también las económicas. Esta tendencia, heredada de la colonización española no ha cambiado, por el contrario, se ha acentuado, a niveles que obstaculizan un desarrollo armónico y equitativo del resto del país. Su continuidad propicia la profundización de las brechas económicas, lo cual produce incesante malestar entre los ciudadanos más desfavorecidos.

Todos los gremios, excepto Asocaña, tienen sus sedes en Bogotá, donde se asienta la cumbre del poder. Estas circunstancias, sumadas a la reunión de la mayoría de las casas matrices de las empresas privadas, denota un marcado interés de situarse cerca del Gobierno, para ejercer influencia, con el fin, de beneficiarse, de normas que faciliten sus actividades económicas y acceder a los contratos, mediante la práctica del amiguismo. Se trata de la proclividad natural de elegir a quien más se conoce, con quien se comparte la vida diaria.

Para apreciar la magnitud de la concentración, el presupuesto de Bogotá es $25,6 billones, 4 veces mayor que el de Medellín, $5,65 billones, la segunda ciudad del país. Como consecuencia natural, el ingreso por habitante de la capital es 50% más alto que en el resto del territorio. Allí se registran los menores índices de desempleo.

A tal punto ha llegado la tendencia centralista, que hay departamentos que no participan en el Senado, órgano creado esencialmente para legislar y representar a las regiones. La circunscripción nacional ha permitido que se elijan los representantes a nivel nacional, por consiguiente, los núcleos urbanos más importantes tienen mayor posibilidad de definir esos representantes.

Existe indiferencia ante esta ancestral y nefasta tendencia a la concentración. Los funcionarios nacionales ignoran los efectos adversos, para ellos benéficos. Aún, los funcionarios de provincia, en ocasiones, la propician.

En los EE. UU. cuando se creó la unión, los padres de la Federación, conscientes de posible contubernio entre el poder político y el económico decidieron crear una nueva ciudad, Washington, donde se estableció la prohibición de crear sedes de empresas privadas. El presidente, Kubitschek del Brasil, emprendió la construcción la nueva capital nacional, Brasilia, con el fin de impulsar el desarrollo del interior, concentrado en la costa.

En Colombia se puede llevar a cabo la desconcentración, si el Gobierno se lo propone. Por ejemplo: las empresas descentralizadas pueden trasladar sus sedes a la provincia. ¿Qué perjuicio se ha sufrido porque ISA tenga su casa matriz en Medellín?

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