Máquina de empleo

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Máquina de empleo

Marzo 15, 2021 - 10:47 a. m. Por: Alfonso Otoya Mejía

Las temibles consecuencias estructurales del 2020 apenas se comienzan a visibilizar. La destrucción de empleos en nuestra economía es devastadora. Si bien las medidas adoptadas por el gobierno para evitar este fenómeno de alguna forma ayudaron, realmente no lograron evitar la tragedia de pérdida de puestos de trabajo para miles de colombianos.

La cifra más reciente de empleo que corresponden al mes de enero muestra un nivel de desempleo del 17,3%, un aumento de 4,3 puntos lo que representa un deterioro del 33% de este indicador respecto al mismo mes del año anterior cuando no había pandemia.

En 1936 cuando el mundo se encontraba sumido en la gran depresión, John M. Keynes el reconocido economista británico escribió la teoría general del empleo, el interés y el dinero. En este trabajo Keynes desafió el entendimiento económico tradicional que reinaba en la época y planteo un entendimiento de las fluctuaciones económicas a través de la demanda agregada. Su teoría afirma que, en un escenario de desempleo y capacidad productiva no utilizada, la única salida para aumentar el empleo y los ingresos de la población es incrementando el gasto bien sea vía consumo o inversión.

La actual situación de incertidumbre ha detenido en gran medida la inversión privada y seguramente esta tendencia se mantendrá hasta que el futuro tenga unas certezas más claras. Por lo tanto, es el gobierno quien se debe embarcar con una política activa de gasto que permita la reactivación económica. Afortunadamente hoy existe conceso en este sentido incluso entre economistas ortodoxos como el actual Ministro de Hacienda. Sin embargo, no es suficiente con relajar la política de gasto fiscal. Este gasto debe ser eficiente y sentar las bases para un desarrollo económico sostenible y no convertirse en un mero paliativo.

Tenemos muchas oportunidades que permitirían generar este gasto. Por ejemplo, la reconstrucción de Providencia o el mejoramiento de las vías terciarias que permitan la conexión de las poblaciones más distantes de nuestro país con la actual red vial. El Estado cuenta con herramientas para esta dinamización de la economía, como lo es el batallón de ingenieros del Ejército. Entregarle al Ejército esta tarea, darle presupuesto y permitirle incrementar su pie de fuerza no con el fin de pelear contra el narcotráfico o la guerrilla sino contra el subdesarrollo, sería tan solo una alternativa.

Otra posibilidad sería emplear y capacitar a un grupo grande de personas que apoyen la logística de la campaña de vacunación masiva de tal forma que sea un proceso eficiente y no ocupe personal valioso del sistema de salud poniéndole la carga adicional de vacunar los 40 millones de colombianos. Seguramente en ambas alternativas saldrán voces que cuestionarán la eficiencia de estas herramientas, y plantearán que el sector privado lo podrá hacer de forma más eficiente. Sin embargo, volvemos a la paradoja inicial y es la incertidumbre actual que nubla las posibilidades de inversión de los privados. Aunque no sea lo más eficiente logrará el objetivo de emplear más colombianos, incrementar el consumo y reactivar nuestra economía.

No podemos permitir que el gasto sea para subsidios de 180 mil pesos sin ningún tipo de contraprestación de quien lo recibe. No hay nada que dignifique más a una persona y una familia que un empleo. Así que invito al gobierno a que no solo promueva la no disminución de empleos, sino que se convierta en una máquina de empleo.

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