Escuchar este artículo

Aprender de los errores

Octubre 11, 2020 - 11:55 p. m. Por: Alfonso Otoya Mejía

La aprobación del cupo de crédito por parte del Concejo de Cali al alcalde por 650 mil millones de pesos muestra no solo que el señor Ospina por lo visto no aprendió de los errores administrativos que cometió en el pasado, sino que nuestra ciudad cuenta con un Concejo que no es capaz de analizar técnicamente los proyectos de ciudad y se limita a su actuar político.

Durante su primera administración, y en contra de algunos sectores del Concejo y la opinión pública, impuso su voluntad para desarrollar 21 proyectos que en ese momento denominaron megaobras. Para ese entonces la mayoría de esos proyectos carecían de diseños definitivos y presupuestos ajustados. Sin embargo, se aprobó un impuesto de valorización por 822 mil millones de pesos que en teoría debían cubrir la totalidad de las obras. Hoy sabemos que la realidad es muy diferente a las promesas y estimaciones que se hicieron en esa época. Después de 11 años todavía la ciudad no cuenta con la totalidad de las obras que con el trabajo de los caleños le pagamos a la Alcaldía.

En 2009, como ahora, no se cuestiona la necesidad de las obras, así como yo no cuestiono la utilidad del crédito. El problema radica en la buena planeación y seguimiento lo cual disminuye las posibilidades de errores, corrupción y sobrecostos.

El pasado miércoles el Alcalde repitió su comportamiento arrollador, y obrando en contra de su talante democrático que tanto pregona. Sin escuchar la recomendación de distintos sectores, decidió imponer su voluntad para que le fueran aprobadas facultades que le permitan endeudar al municipio hasta por 650 mil millones de pesos. Esto sin tener claridad de cuales proyectos específicamente se van a financiar con esos recursos, y simplemente haciendo una referencia al cumplimiento del plan de desarrollo.

La evasiva frecuente a especificar en cuales proyectos se usará el crédito me genera dos preguntas. ¿No sabe la administración realmente cuales son los proyectos que quiere financiar? O, ¿debido a la experiencia del pasado no quiere asumir responsabilidad sobre proyectos específicos para con la generalidad poder disimular el posible fracaso?

Respecto al Concejo, la situación es mucho más lamentable. Al igual que en 2009, en lugar de analizar técnicamente la propuesta y asegurarse que los recursos que se van a asignar alcancen para las obras prometidas, se limitan a acallar las voces contradictoras y darle trámite sin análisis técnico. Sus actuaciones responden a comportamientos politiqueros y burocráticos. En el pasado, al igual que ahora, solo escasas voces de algunos concejales se escucharon para tratar de detener la arrolladora maquinaria de la Alcaldía que no le interesa discutir de manera democrática una opción sino imponer una decisión.

Hoy los caleños debemos afrontar una realidad, aceptar que el Concejo no hizo, ni hará, control a la ejecución de los recursos públicos. No lo hizo durante estos 11 años con los recursos de las 21 megaobras y lamentablemente no lo va a hacer ahora. Esta triste realidad me lleva a plantear la inminente necesidad de tener una veeduría ciudadana de seguimiento a los recursos del empréstito, tal como lo ha propuesto un amigo de la UAO. Creo firmemente en esta propuesta y espero que el talante democrático de nuestro Alcalde permita que esta iniciativa tenga validez y los caleños seamos capaces de ponerla a funcionar por el bien de nuestra amada Cali. Aprendamos de los errores para no repetir la historia.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS