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Lo que tenemos

Mayo 23, 2021 - 11:35 p. m. 2021-05-23 Por: Alejandro Éder

Suena prematuro -hasta atrevido- decirlo, pero estamos ante una oportunidad, si tomamos conciencia. Si sabemos interpretar la situación. Para eso es clave entender lo que está pasando y sobre todo plantear caminos. Si los liderazgos que necesitamos despiertan: los públicos, los de las organizaciones de la sociedad civil, los del sector privado y los de la ciudadanía.

Lo que estamos viviendo es una convulsionada transición generacional sumada al agotamiento de millones de colombianos pobres y sin oportunidades, cansados de vivir en una sociedad donde la movilidad social no es más que una fantasía maniatada por la corrupción que se festea la plata del pueblo ante la mirada indolente de sectores privilegiados de la sociedad que, a pesar de algunos esfuerzos loables, no ha hecho ni una fracción del esfuerzo necesario para velar por el buen manejo de lo público. Sectores claves como la salud, la educación y la formación laboral de los jóvenes se ha esfumado en las garras de la politiquería. Colombia no es un país pobre, es un país mal administrado.

La crisis del covid no ayuda. Borró 10 años de avances en la lucha contra la pobreza. Ahora la aciaga fusión de jóvenes cegados por sus ganas de cambio, políticos populistas agitando el odio y grupos criminales incitando a la violencia, pueden acabar con los avances que quedan. Los bloqueos destruyendo empleos, encareciendo la comida y hasta matando ciudadanos al no dejar que las ambulancias pasen es realidad angustiante.

Este paro tiene que ver con aquello que tenemos que abandonar, con aquello que tenemos que transformar, y con aquello que tenemos que hacer prosperar. Los jóvenes quieren que el Estado se transforme, y lo que buscan no es traumático. No es el marxismo-leninismo. Son transformaciones que permitan prosperar en una sociedad libre e incluyente. “Alejo, este sistema nos oprime. No me deja alcanzar mis sueños. ¡No me deja prosperar!” Si escuchamos entenderemos el fondo de la crisis y estaremos ante la posibilidad de iniciar las transformaciones de fondo que nos impulsen a ser una sociedad próspera e incluyente.

En lo inmediato, es fundamental dar oxígeno a nuestra región y a Colombia. Los bloqueos se tienen que levantar ya. Ojalá sea por conciencia de los mismos jóvenes al ver al pueblo empobreciéndose. Si no, se deben priorizar los diálogos en los puntos más críticos, pero con fecha límite. Y la fuerza publica debe actuar como instrumento legítimo de protección, orden y convivencia como en cualquier democracia. En nuestro caso, de manera inmediata deben recuperar corredores críticos como la vía al mar y las principales vías del Valle y el Cauca.

De igual manera se necesitan medidas urgentes para salvar las MiPymes luego de este mes de anarquía. Estamos ante la inminente destrucción de miles de empleos cuando el mejor programa social es el empleo formal y digno. Gobierno local y nacional deben aplazar pagos de impuestos y se debe implementar un sistema de acceso a crédito a cero costos para que las empresas más golpeadas por covid y paro puedan revivir. Para los jóvenes se necesitan programas de choque de formación para el trabajo articulados con las necesidades del mercado laboral.
Resuelta la crisis, debemos abordar los cambios estructurales necesarios para prosperar como democracia rica e incluyente.

Son claras las responsabilidades del Presidente, los alcaldes y gobernadores; no hay que señalarlas ellos deben conocerlas. La sabiduría se manifiesta en el acertado manejo de los malos momentos. De las cenizas la tierra fértil. Materialicemos la oportunidad.
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