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Atentos todos

Octubre 11, 2020 - 11:35 p. m. Por: Alejandro Éder

El jueves pasado, sin que el grueso de los caleños se percatara, el Concejo de Cali votó y aprobó un Proyecto de Acuerdo presentado por la administración de Jorge Iván Ospina para aumentar la deuda de la ciudad en $650 mil millones, dejando a Cali con una deuda total por $1,2 billones más sus intereses, hasta 2036.

Si bien es lógico y aceptable que una ciudad como la nuestra se endeude para financiar su desarrollo, la forma en que Ospina y 19 de los 21 concejales impusieron esta deuda a Cali es, en el mejor de los casos, imprudente, poco transparente y puede empeñar el futuro.

La primera duda que surge a muchos ciudadanos es si Cali puede asumir de manera responsable una deuda semejante. En un año normal, el nivel de deuda planteado es agresivo y manejable. Esta es una época anormal debido al covid. Para algunos expertos, las principales rentas de Cali, como el predial, podrán ser un 60% de lo que hubieran sido sin la pandemia, y tardarán años en recuperarse. Inclusive, la calificadora Value & Risk Rating determinó perspectiva negativa a la calificación de capacidad de pago de largo plazo de Cali por cuenta del impacto negativo sobre el presupuesto que tendrá la pandemia. Las proyecciones presentadas por la Alcaldía al Concejo no tomaron esto en cuenta.

Inquieta más aún que los ciudadanos no tenemos ni idea como usarán los recursos. La Alcaldía argumenta que son para financiar el Plan Distrital de Desarrollo que, según sus cálculos, costará $18 billones en el cuatrienio, con ingresos proyectados pre-covid para el período de $12 billones. Con un déficit de $6 billones, los $650 mil millones se los podrían gastar prácticamente en lo que sea. Eso no es serio cuando Cali tiene tantas necesidades y cuando se va a copar todo la capacidad de endeudamiento de la ciudad. Lo responsable y transparente es detallar en el Acuerdo mismo el destino de los recursos con proyectos viables, bien estructurados y seleccionados con criterio técnico.

Finalmente, deja mucho que desear la falta de control y rigurosidad del Concejo de Cali -excepto la de los concejales Diana Rojas y Roberto Ortiz- a la hora de hacer control y proteger el bienestar futuro de todos aprobando una deuda tal, teniendo en cuenta que en su primera alcaldía Ospina fue incapaz de estructurar y sacar adelante las llamadas Megaobras. La mitad de ellas nunca se completaron a pesar de haberlas cobrado, y dejaron serias dudas para muchos -incluyendo los entes de control- acerca del manejo transparente de los recursos públicos. Con ese antecedente, el más interesado en ser claro y preciso debería ser el mismo Alcalde. Cali y sus ciudadanos no estamos para repetir malas experiencias del pasado.

Si bien el Acuerdo ya está aprobado, la deuda aún no se ha tomado. Pido al Alcalde y al Concejo que no procedan a gestionar la deuda sin definir una destinación clara de los recursos hacia proyectos de inversión seleccionados con criterio técnico para generar empleo, desarrollo y calidad de vida para todos los caleños. Pido a los gremios que acompañen la identificación y estructuración de los proyectos. Pido a las universidades que hagan una veeduría a las finanzas y deuda de Cali.
Pido a los medios que sean críticos y a todos nosotros los caleños que vigilemos cada paso.

En el año 2036 mis hijos tendrán 16 y 18 años, yo 60, y Cali habrá alcanzado su quinto siglo. Atentos todos para que este empréstito gigantesco se convierta en el propulsor hacia el desarrollo, y no en la pesa que nos termine de hundir.

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