Escuchar este artículo

Tour de Francia

Septiembre 15, 2020 - 11:35 p. m. Por: Alberto Silva

Espectacular la presentación televisiva del Tour de Francia. No queda la menor duda de la alta técnica aplicada por ese medio para la transmisión del certamen ciclístico galo a nivel mundial.

Y es la mejor forma de conocer y comparar el estado de cultura en que nos encontramos en Colombia. Con sólo observar los techos de las viviendas, iglesias, edificios, castillos, conventos y fincas en las bellas imágenes que nos muestran los camarógrafos desde los helicópteros, podemos apreciar los miles de años de ventaja que nos llevan los países europeos; techos impecables, sin un roto, limpios a diferencia de los nuestros cuando trasmiten de igual manera las vueltas a Colombia: un festival de eternit, zinc, tejas rotas, cartones, mugre, remiendos y mal aspecto.

Si bien es increíble la descripción precisa de la carrera francesa en su parte ciclística y técnica, donde hacen un amplio despliegue de datos, curso del evento, estadísticas, y pormenores exquisitos de lo que va ocurriendo, muestran la topografía de los sitios por donde pasan, en asombrosas tomas, pero dejan mucho que desear en la descripción hablada de esas imágenes.

Por el lado de la ecología y la agricultura el desperdicio de datos es enorme, porque pierden la oportunidad de hacer más amena la transmisión al no informar a cerca de los enormes cultivos sembrados, viñedos, trigales, maizales, granos, frutales, todos con sus historias propias que asimilaría con avidez el público televidente, si estas les fueren comentadas desde los canales de producción televisiva e informar sobre las industrias derivadas de ellos, donde antes se levantaban grandes selvas y montañas, que los mismos franceses habían derribado cientos de años atrás. También son escasos los comentarios sobre las razas de ganados bovinos, ovinos, equinos y caprinos que captan las cámaras de televisión, que son variadísimas, muchas de ellas generadas allá en Francia. Claro que los comentaristas no tienen que saber de todo esto; deberían asesorarse con anticipación a cada etapa sobre las característica y particularidades de lo que encontrarán en ellas.

Ni que hablar de la cantidad de monumentos históricos que fueron escenarios en su tiempo de episodios guerreros de la humanidad, la arquitectura, su pulcritud y mantenimiento de sus pequeñas poblaciones. Allá no están pensando tumbar o cambiar de sitio monumentos que sus ancestros levantaron con orgullo, piedad y respeto. Entonces la transmisión de eventos ciclísticos se convierte en la posibilidad de un maravilloso elemento complementario para enseñar de manera turística y académica, cualquier país o región donde se efectúen.

Ojo señores rectores de las universidades, utilicen el Tour de Francia, el Giro de Italia, la Vuelta a España o la Vuelta a Colombia para ilustrar a sus alumnos antes de lanzarlos a la calle. Así complementarán su educación. Pónganlos frente al televisor para que aprendan lo que no se les enseña en la academia; se darán cuenta de la razón por la cual ocurren a diario hechos execrables en nuestro país y la necesidad de atragantar a la juventud con urgencia de cultura y educación, para que no tengan que sonrojarse al no tener como responder sobre datos básicos de nuestro país y podernos equiparar con el resto del mundo.

Un ensayito no más: sienten a sus alumnos ante el televisor y discutan con ellos, ¿por qué el tren en Europa acompaña casi siempre a sus autopistas desde hace 150 años, mientras que aquí, si bien logramos establecerlo después de una extenuante labor, en este país abrupto, con ciénagas, montañas y paludismo hace casi igual número de años, sólo nos lo aguantamos durante los primeros 40 y después lo dejamos tirado a corroerse en la carrilera? En buen romance: matamos el tigre y nos asustamos luego con el cuero.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS