Señora vicepresidenta

Señora vicepresidenta

Agosto 15, 2019 - 11:40 p.m. Por: Alberto Silva

Señora Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de la República de Colombia. Son innegables la diligencia y cariño con que usted organizó el Bicentenario de la Batalla de Boyacá. Infortunadamente no fue bien asesorada, pues generaron tamaña incongruencia, vista en todo el país por la televisión: confundieron el Bicentenario de la batalla con el Bicentenario de la Independencia de Colombia. Nada menos. Ahora con la nueva Ley de la República que ordena la cátedra obligatoria de Historia Patria en escuelas y colegios, deben quedar muy claros los hechos patrios.

Mire usted; cuando el Libertador dio aquella memorable batalla, hacía ocho (8) años, que por estos lados 1080 vallecaucanos junto con 120 cundinamarqueses, dieron la primera batalla de Independencia en el Bajo Palacé. Fecha de formación de nuestro glorioso Ejército Nacional y no otra. También se había dado la Primera Batalla Naval de la Independencia en Iscuandé en el Pacífico, donde los patriotas todos eran vallecaucanos, menos el capitán santafereño Ignacio Rodríguez ‘El Mosca’ quien los comandaba. Fecha que debiera ser reconocida como el inicio de nuestra Infantería de Marina.

Y el asunto no para ahí, porque también habían pasado cinco años desde cuando Antonio Nariño trasmontó la cordillera Central por el páramo de Guanacas (Bolívar no fue el primero en trasmontar páramos con un ejército) para ir a combatir en las batallas del Alto Palacé, Calibío, Juanambú, Tasines, Cebollas y Ejidos de Pasto donde el prócer cayó prisionero y fue a parar engrilletado a España. Y también las batallas de El Palo y la Cuchilla del Tambo, con la cual terminó desbaratada la primera República, ¿recuerda? Miles de granadinos especialmente vallecaucanos fueron abatidos, miles señora.

Se atrevieron a repetir y repetir por los medios de comunicación que en Boyacá “quedó sellada” la Independencia. Qué irrespeto para el resto del país; faltaban cinco batallas trascendentales como las de El Guanábano en Caloto, San Juanito en Buga, Pitayó cerca de Silvia, Cauca, Genoy en las faldas del Galeras en Pasto y por último la de Bomboná, todas ocurridas en los tres años y medio siguientes, abastecidas con combatientes de la cuenca hidrográfica del río Cauca.

Y téngase duro mi señora que va ladeada: a la fecha del 7 de agosto de 1819 el valle geográfico del río Cauca, había aportado 53 mártires fusilados por órdenes de procesos judiciales militares en todo el país durante la época de la Reconquista española, incluidas siete heroínas, ultimadas en los patíbulos de Palmira, Toro, Quilichao y Caloto.

Además, al llegar Bolívar a Santafé el 10 de agosto y después de merecido reposo decide regresar a Venezuela con los pocos venezolanos que le quedaban y envía al general Antonio José de Sucre hacia Pasto para liberar los países del sur. Es cuando según la ‘historia oficial’ aparece este emérito general batiéndose con los realistas en las faldas del Pichincha en Quito.

Se cuidan sus ‘historiadores oficiales’ de contar cómo lo hizo, con quiénes y cuándo ocurrieron esos hechos, no le narraron a usted seguramente el aporte del valle geográfico del río Cauca al inmenso proyecto que el Libertador le encargó al general Sucre para llevar por Buenaventura y el Pacífico hasta Guayaquil por entre la selva y el mar, la bobadita de más de 2000 veteranos vallecaucanos que conformaron los batallones Albión -que en Boyacá estuvo integrado por ingleses- y el Santander formado en Cali entre otros, para esa última campaña.

Como puede ver señora, la campaña de Bolívar no fue la única libertadora de la Nueva Granada. Antes habían ocurrido: la del sur por Antonio Nariño y más atrás la de las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca con Joaquín de Caicedo y Cuero a la cabeza.

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