Rescate del tesoro

Rescate del tesoro

Octubre 04, 2018 - 11:55 p.m. Por: Alberto Silva

Ante el tamaño del premeditado robo de más de 500 mil pesos oro de la época, que hizo el gobernador de la Provincia de Popayán Miguel Tacón y Rosique a las arcas de la gobernación y que supuestamente en previsión de que fueran a caer en manos patriotas, lo trasladó a Pasto en una recua de más de 100 mulas de carga, de la cual la cuarta parte incautó Pedro Montufar, patriota quiteño a título de botín de guerra en la toma por él de Pasto, salta la pregunta: ¿ Y dónde fue a dar el resto de esos valores en oro? Parte de ellos los tomaron en Pasto y los restantes fueron a parar a Barbacoas en medio de las selvas del Pacífico, allí Tacón y Rosique los transó por barcos y material de guerra que obtuvo de Lima y Guayaquil y que utilizó luego en la batalla naval de Iscuandé.

La Junta de Gobierno de la Provincia de Popayán, instalada luego de la Batalla del Bajo Palacé, decide enviar a Joaquín de Cayzedo y Cuero a Pasto ciudad donde suponían encontrarían el inmenso tesoro para rescatarlo.

Esa riqueza pertenecía también proporcionalmente a las Ciudades Confederadas del Valle del Cauca, poblaciones que por pertenecer en aquella época a la Provincia de Popayán eran alimentadoras de sus arcas. Por esta razón la región vallecaucana tenía intereses allí y por tanto los deseos de recuperarlos.

El historiador Armando Barona Mesa en su importante libro ‘Cali Precursora’ hace una pormenorizada descripción de este capítulo de nuestra historia, donde nos indica los pormenores precisos de las causas que llevaron al prócer Cayzedo y Cuero a ir a parar a Pasto y luego a Quito, cuando su deseo primario solo era el de llegar hasta Popayán para deponer al gobernador español Tacón y Rosique. La obra de Barona Mesa es de imperiosa consulta para conocer la tragedia de nuestro máximo prócer regional, su aventura al sur del país y su sacrificio junto con la ingratitud de sus paisanos. Un acervo de eventos que deberían llevarse al cine. ¿Acaso Cali no es La Meca de este en Colombia? Una serie de hechos heroicos los cuales dieron inicio a la nación y que no han sido reconocidos increíblemente a la vallecaucanía como los merece.

La Hoz de Minamá fue el lugar selvático y abrupto, confluencia de los ríos Guaitara, Juanambú y el Patía antes de este salir a la planicie selvática del Pacífico, donde desapareció el resto del cuantioso robo del tesoro de la Provincia Popayán. Sobre su huella acudieron en catervas desaforadas los pastusos, patianos y patriotas, quienes como perros de caza ventiaron el rastro de Tacón y Rosique por todos los ríos, caños y caminos de la selva hasta desaparecer en el mar. También los mineros del andén del Pacífico estuvieron tras él. Nadie lo alcanzó. A esta aventura le viene como anillo al dedo el último verso del poema ‘La perrilla’ de Marroquín: Y aquella perrilla, sí, ¡cosa de volverse loco! no pudo coger tampoco al maldito jabalí.

A Cayzedo y Cuero los pastusos le cargan resentimiento por considerarlo invasor de su territorio. Lejos estuvo de serlo y prueba de ello es el Acta firmada por el Cabildo de Pasto el 13 de octubre de 1811, donde los signatarios, según el historiador pastuso Sergio Díaz Ortiz, hacen una determinante declaración de independencia y juran fidelidad a la Junta Superior de Gobierno de Popayán. En el mismo documento reconocían a la Junta Suprema de Santafé y se hermanaban con la de Popayán. Los cabildantes, el clero secular y regular y el pueblo pastuso, abrazaban la causa patriota que en adelante defenderían. Entonces: ¿A qué tanto rencor?

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