Réquiem por la Swinglia

Réquiem por la Swinglia

Septiembre 23, 2016 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Además del daño ecológico que la Swinglia ha ocasionado al país, durante los setenta o más años de haberla traído, ahora está convertida en factor mortal para la población que habita en casas y barrios donde ha sido sembrada con la ingenua idea de tapar la vista a ladrones y agresores externos. Algo así como si a las parejas de novios en tierra fría, les diera por coser el hueco de sus ruanas para que nadie los vea, sin tener en cuenta que ellos tampoco podrían ver para afuera.La ola de atracos y asesinatos en el sur de la ciudad, se deben en gran parte a las barreras de swinglias con que sus residentes inocentemente pretenden blindarse. Pero les resulta todo lo contrario. En caso de algún atentado, ninguno de los habitantes de una residencia puede enterarse de lo que les ocurre a sus vecinos para auxiliarlos, por causa de esas mismas barreras.Esto de las swinglias no termina ahí. Su siembra, atenta directamente contra la población de aves nativas que no pueden anidar en ellas, por ser una planta exótica traída del Asia y Australia, con características especiales que les impiden la construcción de sus nidos. Cualquier ave colombiana, requiere más de 500 años para adaptase a ellas. Además no les proporciona alimento alguno y a su vez tapan el hermoso paisaje vallecaucano, considerado como una de las ventajas comparativas más importantes de nuestra región.Por ser el área del municipio de Cali, una de las más ricas del mundo en avifauna, se realizó hace apenas seis meses un congreso mundial de biólogos y avistadores de aves. ¡Ninguno de los fotógrafos profesionales que llegaron logró fotos de aves asentadas en los setos sembrados con swinglias! Y no podía ser de otra manera. ¿Cómo las iban a encontrar ahí posadas sobre estas especies arbóreas que las repelen? Seguramente regresaron a sus países aterrados por este contrasentido que aquí olímpicamente practicamos y que además pudieron observar al momento de regresar a sus países por la vía al aeropuerto, donde vieron a lado y lado de la autopista a Yumbo, los frentes y fachadas de importantes empresas e instituciones instaladas allí, tapadas con murallas de swinglias, semejantes a cementerios de tierra fría, para no permitir la vista de su dinámica a los turistas y viajeros, representada en sus canchas deportivas, parqueaderos de vehículos, ornamentación paisajística y en fin, el movimiento vital de las empresas de un departamento con fuerte desarrollo, como lo es el Valle del Cauca.Los túneles y corredores de swinglias que han invadido poblaciones y carreteras, (para ir a poblaciones menores del valle geográfico, hay que hacerlo en helicópteros asistidos por GPS, vía satélite) deberían erradicarse y suplirlos por otros con veraneras, por ejemplo, que cumplen el mismo objetivo para el cual fueron traídas las primeras; además, soportan el sol y aportan la miel de sus flores en la alimentación de las aves. Ni hablar que con sus colores despiertan la imaginación de la gente, (cuando aparecieron los colores, florecieron las ideas) se pueden podar, mantener a baja altura, a todo sol, y a la vez, con sus espinas forman una formidable barrera protectora sin obstaculizar la visión en cualquier sentido.Lo increíble: algunas universidades y colegios de la ciudad de Cali, tapan sus instalaciones con swinglias, ocultando también la dinámica del estudiantado, estrechando su visión, enclaustrándolo y creando en él una mentalidad cerrada que indefectiblemente influirá en sus futuras actividades profesionales. Así como ahora se pretende abrir el país con oportunidades para todos en lo intelectual y académico, de igual manera debe hacerse en lo físico, para al menos entender y sentir que la libertad existe.

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