Creced y multiplicaos

Creced y multiplicaos

Junio 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Las palabras de este título, fueron pronunciadas seguramente poco después de haber salido el hombre de las cavernas. Más adelante se las endosaron a Dios y luego las consignaron en los textos bíblicos para poder dominar políticamente a la prole con que comenzó a poblarse el mundo. Desde esos tiempos la especie humana prefirió permanecer horizontal la mayor parte del tiempo, para cumplir con ese mandato. La población de humanos en los continentes era ínfima, pero creció y creció porque las opciones de alimentos se presentaban amplias y suficientes. Hace 10.000 años, cuando supuestamente el hombre llegó a lo que hoy es el territorio de Colombia, según las cuentas de la ONU, con su técnica para esta disciplina de censos, la población en todo el mundo apenas contaba con ocho millones de seres, es decir, que todos reunidos habrían cabido en Bogotá. Actualmente el censo poblacional mundial da la cifra aproximada de seis mil ochocientos millones. No ocurrió lo mismo con la educación y la cultura. Para esta población, todo lo que tiene que ver con el desarrollo del homo sapiens, no corrió parejo con la multiplicación de la especie. Se descubrió el átomo, se fue a la luna y se han marcado muchos hitos científicos trascendentales, pero el hombre no ha logrado llevar la cultura a todos sus congéneres y por esta razón, no ha podido alimentarlos en consonancia. Se olvidó que la falta de cultura y la educación son el principal factor generador de la pobreza. Y en Colombia se ve palpable su efecto con las inundaciones. No son ellas las que ocasionan la pobreza; la acentúan, y operan como un hormiguero recién pisado que deja ver en el alboroto, la miseria y la indigencia de todos.La naturaleza nos enseña a cada instante. Cuando ciertas especies copan con sus individuos su espacio vital y este no da abasto para alimentarlos, recurren hasta el canibalismo. Otros migran cuando tienen a donde hacerlo y si no pueden, su sistema endocrino los regula: no entran en celo, no ovulan y así no multiplican desordenadamente su especie.Tristemente aquí en Colombia hacemos todo lo contrario. Primero se permitió la deforestación desordenada dizque para hacer agricultura y alimentarse. Esto no es de ahora, pero ahora en el país se están talando 384.000 hectáreas de bosque anualmente. Señal inequívoca que estamos fabricando más inundaciones para un futuro próximo.Para que decir mentiras, el tipo del colombiano del montón es pobre. Señala, desnutrición, malestar, pobreza, desatención y para colmo, sin los elementos primordiales de educación. El Estado y la Iglesia parecen decirnos: creced y multiplicaos, cuando por el contrario debieran diseñar sistemas drásticos de control de la natalidad. Que el condón y los anticonceptivos, ¿cuáles, si no tienen con qué comprarlos? Con que derecho nos permitimos la multiplicación desordenada. Por cada muchacho que nazca, estamos lanzándolo a un medio sin educación, alimento, protección, ni salud. No hay derecho para seguir preconizando irresponsablemente la multiplicación de los colombianos.Más vale comenzar con énfasis la reforestación del país para evitar que las lluvias, que en los años por venir serán abundantes, colmaten con los limos y capas vegetales de las laderas, los cauces de los ríos que producen con las inundaciones las tragedias. Y por cada árbol sembrado, deberíamos convencer a un varón, para que se ligue los conductos deferentes, si no tiene los recursos suficientes para sostener un hijo. De esta manera poblaríamos con árboles nativos nuestro territorio, el alimento alcanzaría holgadamente para todos, volveríamos a ver de nuevo los casquetes nevados de nuestros volcanes y la cultura arroparía al 100% de la población.

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