Contra la competitividad

Contra la competitividad

Septiembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

¿Cuáles serán las razones que impiden la continuación del tramo de carretera entre Santafé de Antioquia y Puerto Valdivia, en el cañón del río Cauca, punto de conexión faltante entre nuestra Costa Pacífica con la Atlántica por la vía Troncal de Occidente? Como nadie responde a esta inquietud, a pesar de los múltiples llamados desde esta misma columna, entonces acudamos directamente a dos importantes vallecaucanos para que lo hagan y quienes por sus especiales investiduras lo deben conocer: Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura y Leonidas Narváez, director Nacional de Invías.Pero, por favor no se les ocurra contestar invocando razones de orden económico o ‘de costos’, porque entonces ¿qué podrán decir de los enormes recursos demandados para construir las Autopistas de la Prosperidad en Antioquia? Tampoco deben argumentar como causa la construcción de la represa de Ituango con su enorme obra física, que entre otras cosas va a inundar 78 kilómetros del cauce del río Cauca. Por el contrario, sería mucho mejor, porque la autopista circunvalaría una de las orillas del enorme embalse en un paraje de incomparable belleza para promover el turismo y el desarrollo de los municipios vecinos.Sería deseable que los ilustres paisanos definieran de una vez si las razones son o no son otras que obligar al suroccidente colombiano -en atentado directo contra la competitividad empresarial de esta región- a tener que transitar por Medellín, pues ni siquiera se incluyó el tramo Santafé de Antioquia - Puerto Valdivia, una vía casi plana dentro del diseño de las Autopistas de la Prosperidad-. Todo esto con el soterrado interés de hacer pasar por la capital antioqueña al parque automotor que se mueve entre ambas costas colombianas. Por eso no importó ni cinco aumentar y desviar el recorrido entre la Pintada y Caucasia por el oriente antioqueño vía Remedios, Segovia y Zaragoza, en busca del Atlántico, agregando así 210 kilómetros más de moderna autopista de montaña, a cambio de enterrar los 125 kilómetros entre Santafé de Antioquia y Puerto Valdivia por las vegas planas del río Cauca para salir al mismo lugar: Caucasia.¿Dónde están Manizales, Pereira, Cali y las demás ciudades del suroccidente, que no hacen ni cinco por pelear esos 125 kilómetros, que de no construirse verán seriamente afectada su competitividad al tener que enviar sus productos a la Costa Atlántica por una vía, que aunque moderna, será de montaña y más prolongada para acceder de una costa a otra? ¿Qué dirán las ciudades costeñas al respecto?¿Y qué dicen a esto los gremios y las cámaras de comercio? ¿Deberán seguir transportando el ganado desde la Costa Atlántica por ‘moderna carretera’ donde seguirán gastando los mismos dos días de viaje para que la Feria Ganadera de Medellín pueda subsistir a costa de los consumidores del Valle y el Suroccidente?Al gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, también se le hicieron las mismas preguntas cuando vino a Cali hace algunos meses y su respuesta fue evasiva. Entonces el asunto es grave. En caso que los distinguidos paisanos Juan Martín Caicedo Ferrer y Leonidas Narváez ofrezcan contundentes razones a las inquietudes expuestas, entonces por favor hagan caso omiso a estas reflexiones. De lo contrario, no queda de otra sino acudir a los congresistas del Pacífico y del Atlántico para que den respuesta a este asunto posiblemente desconocido por ellos. Y qué dirán los países miembros de la Alianza del Pacífico al ver que su flamante acuerdo pende de la construcción de una corta vía colombiana que los separa del Atlántico, cuyo costo será mínimo frente a la gran perspectiva del mercado asiático.

VER COMENTARIOS
Columnistas