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Ciclismo cultural

Noviembre 22, 2020 - 06:25 a. m. Por: Alberto Silva

Sin duda alguna la televisión entre los medios de comunicación, para bien o para mal, es el más impactante. En el deporte del ciclismo es determinante pues rivaliza con el fútbol en el mismo rango. Mientras este último llena los estadios sobre todo en Europa, el ciclismo colma las autopistas y vías de innumerables regiones del mundo.

Como lo hemos dicho en columnas anteriores, presenciar el recorrido ciclístico de un Tour de Francia, por ejemplo, es todo un disfrute como ninguno, por la oportunidad que se les da a los televidentes de conocer regiones y culturas inaccesibles y costosas por otros medios. Da oportunidad de comparar el estado en que nos encontramos con respecto a otras naciones, sobre todo aquellas que nos llevan milenios de cultura y desarrollo, donde ocurren también cosas que harían erizar los pelos del mismo satanás, igualiticas a las de aquí, pero también otras ejemplarizantes del orden ecológico, social y político.

Debemos aprovechar en Colombia la oportunidad que se nos da de tener eventos como las competencias ciclísticas en diversas partes del país, para por medio de ellas dar a conocer de manera didáctica al público que asiste a las carreteras y poblaciones, que existe otra Colombia: rica en oportunidades, desarrollada, también pobre, con topografías inauditas, paisajes incomparables, que nos pertenecen y a los cuáles maltratamos nosotros mismos. Pero para ello los productores del programa ciclístico televisivo, deben implementarse más sobre los sitios importantes que cubren las etapas, su importancia económica, histórica y todas aquellas de carácter turístico cuyo conocimiento debe llegar por la televisión a lo más profundo del país.

Cuando terminaba la Vuelta a España, concluía en Colombia el circuito ciclístico sub 20 que se realizaba en los Llanos Orientales especialmente en el Meta donde operó el mayor desperdicio de información sobre una región colombiana que está alcanzando niveles altos de desarrollo, situada a hora y media de Bogotá por una espectacular autopista. Aparte de las imágenes captadas por la televisión, la organización del evento muy poco dijo sobre el desarrollo económico del piedemonte llanero, la altillanura y la llanura que conforman los exuberantes Llanos Orientales colombianos. Casi nada se dijo de las ricas perspectivas en hidrocarburos, avance en la infraestructura ganadera, lo mismo que en la agrícola donde campean los tradicionales cultivos arroceros que alimentan a media Colombia, así como la palma africana y sus derivados industriales. Ni que decir -nada se dijo- del folclor llanero que hasta el himno de uno de sus departamentos, del Meta, lleva como nombre de ‘Ay mi llanura’ del maestro Arnulfo Briceño. Ejemplos como estos tiene nuestro país por miles que deben ser conocidos por el público televisivo en la medida del paso de la caravana ciclística por departamentos y ciudades en su recorrido.

Invitamos a los organizadores de la ‘Vuelta a Colombia’ a aprovechar su paso por el departamento del Valle del Cauca, para informar a su tele audiencia que esas espectaculares postales que van ver por las hondas gertzianas en sus televisores, no aparecieron por generación espontánea. Los vallecaucanos durante 484 años desarrollaron el inmenso proyecto de convertir la selva virgen y húmeda de la planicie en los campos de cultivos altamente tecnificados que se pueden observar por entre un tendido vial único en Colombia, donde discurrirán los ciclistas. Podrán comentar que la región vallecaucana fue Precursora de la Independencia del país, y donde se formó el primer Ejército Nacional integrado por 1080 vallecaucanos y 120 cundinamarqueses quienes dieron la primera batalla de Independencia en el Bajo Palacé, 8 años antes de que Bolívar diera la de Boyacá. Es deber exaltar protagonismos como estos y muchos más, que adornarían culturalmente su paso por la región.

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