Bloquear la Jugada

Bloquear la Jugada

Enero 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Alberto Silva

Las especies animales y vegetales durante su proceso de evolución, siempre han soportado cambios climáticos, para lo cual se han preparado de manera natural, con cambios de pelaje, de pigmentación, de tamaño o de múltiples estados de vida para no ser afectadas por los continuos enfriamientos y calentamientos globales que han tenido que sufrir.Cualquier señora en el supermercado al tomar de la estantería una bolsa con una libra de fríjoles, no alcanza a vislumbrar el tesoro que tiene entre sus manos. No conoce que esos frijolitos han soportado por siglos una tremenda lucha para lograr ofrecerle a ella alimento para su familia. Los fríjoles y otros granos y productos agrícolas que comieron nuestros abuelos eran muy distintos a los que se nos ofrecen ahora en los últimos cuarenta años en Colombia, gracias a los mejoramientos genéticos obtenidos en centros de investigación como los del ICA, CIAT o Corpoica, con los cuales se obtienen productos, más sanos y nutritivos que los de antaño. Y así ha sido con casi todos los productos agrícolas y pecuarios que consume el pueblo colombiano.Con el anuncio de que el aumento de la temperatura esperado por el cambio climático para los años 2020 y 2050 será de dos a cuatro grados centígrados, habrá cultivos que no podrán hacerse en sus sitios tradicionales como es el caso del fríjol, lo cual demandará conseguir otros lugares o producir variedades diferentes para su cultivo y nuestros científicos ya se preparan. Se están anticipando a bloquear la jugada que nos presentará el cambio climático universal. Y lo hacen con destreza.Investigadores del Programa de fríjol del CIAT, en estrecha colaboración con la Universidad del Tolima y la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica) vienen realizando pruebas en los municipios de Armero en el Tolima, y Santa Marta en el Magdalena para crear variedades resistentes al impacto del calor de 2 a 4 grados centígrados por encima rango normal exigido por las variedades de fríjol que se utilizan por el momento en el país y parecen haber encontrado cuatro líneas sobresalientes de la leguminosa, por su tolerancia al calor que los ha llevado a montar un programa de mejoramiento orientado a obtener variedades resistente con altos contenidos nutricionales y de color y tamaños apetecibles en los mercados.De esta manera se comenzará a sembrar fríjol en áreas donde antes no se hacía, se mejorará la calidad nutricional y se darán más oportunidades a la población en áreas con problemas de inseguridad alimentaria. Por supuesto se presentaran mejores oportunidades para la exportación y esto no para ahí, pues existen diversas investigaciones también en maíz y otros granos en nuestros institutos de investigación agropecuarios para responder al desafío del cambio climático.Mientras en otros sectores de la economía y políticas del Estado se dan debates y peleas, en el campo científico se dan otras no menos duras pero con ordenamientos técnicos generalmente desconocidos por el público común y corriente. Buena parte de los centros de investigación científica agropecuarias de Colombia se encuentran aquí en el Valle y son centros dignos de conocer, desperdiciados como paquetes turísticos por las empresas y operadores de turismo, quienes piensan con visión cerrada solamente en salsa, playa, brisa y mar cuando de atraer turistas se trate, mientras en otras partes del mundo como en Israel, se ufanan y muestran sus productos y centros científicos agropecuarios con orgullo y en ese rumbo orientan parte de su turismo.El cambio climático pronosticado no debe asustarnos. Debe ponernos alerta. Eso es otra cosa. Lo importante es estar atentos a los avances de la ciencia y la tecnología agropecuarias, en las cuales estamos adelante, mucho más de lo que pensamos.

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