Nairo

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Nairo

Julio 31, 2013 - 12:00 a. m. Por: Alberto José Holguín

La Epopeya tuvo lugar el 20 de julio. Sin embargo, solo al ver la foto publicada por El País dos días después, en la que aparecen doña Eloísa y don Luis, sin posar, sin maquillaje, sin ningún arreglo, simplemente como son, levantando tímidamente sus manos y aplaudiendo con frenesí, realicé cómo es de cierta la importancia de gente sencilla como esta y como es de triste la gloria de los falsos héroes de la patria. Naturalmente me refiero a don Luis Quintana y su señora, Eloísa Rojas, los dos humildes campesinos que son los padres de Nairo, Nairo Quintana, el único Nairo del mundo.La esencia de esta nota no es hacer la biografía de Nairo ni contar sus hazañas deportivas que ya han sido comentadas a nivel mundial; limitaré parte de ella a decir que Nairo nació en la vereda Concepción, un humilde caserío del municipio de Cómbita, Boyacá. Para llegar a la escuelita en que estudiaba, el niño debía bajar diariamente en bicicleta una cuesta de 16 kilómetros y regresar a su casa en la tarde subiendo la misma distancia en una pendiente de 9% de inclinación, porque no tenía cómo pagar la tarifa del bus escolar ya que su padre quedó inválido muy joven a raíz de un accidente. De esto no hace mucho, pues Nairo tiene sólo 23 años.Un poco antes, algunos jóvenes estudiaban con seriedad para forjarse un mañana y otros muchos, eran revoltosos y conflictivos universitarios y ya empezaban a delinquir como si se estuvieran preparando para lo que serían en el futuro, unos falsos héroes de la patria. De otra manera no puede uno explicarse cómo es posible que tan rápidamente surgiera semejante cantidad de pillos. Porque eso es lo que lamentablemente son. Se cuentan por docenas los congresistas destituidos por malos manejos, los gobernadores y alcaldes corruptos que quebraron a sus departamentos y municipios y los jueces complacientes con la delincuencia. A esos falsos héroes de la patria se debe que hubiera nacido la guerrilla sin que nadie la detuviera a tiempo; ellos son los culpables del éxito alcanzado por el narcotráfico, porque fueron pocas las autoridades con agallas de enfrentarlo a tiempo. Y ellos son, sin duda, los mayores responsables de casi todos los males que aquejan a nuestro país.Es cierto que no se puede generalizar. Y son pocos los políticos, hoy llenos de honores, absurdas pensiones y miles de prebendas, que cuando mueran tengan sus conciencias tranquilas. Y en su vanagloria se creen inmortales. Y también es cierto que Nairo no es el único. Son muchos los buenos deportistas, verdaderos héroes de la patria, que han dejado muy en alto el nombre de Colombia; al tiempo que son miles los políticos que no han hecho otra cosa que desprestigiarla.Coletilla: Confieso que era escéptico sobre el resultado de los Juegos Mundiales. Pero estoy feliz de haberme equivocado. Los Juegos han sido un éxito, Rodrigo Otoya un excelente dirigente, la ciudadanía maravillosa, irradiando civismo y entusiasmo. Y para lamentar solo una sola sombra larga, más larga que la del famoso Nocturno de José Asunción Silva, dejada por el presidente Santos quien metió la pata. Su ausencia de la ceremonia inaugural con la pueril excusa que nunca falla y que nadie cree, estar enfermo, dejó con un palmo de narices a toda una ciudad que a base de esfuerzos, mérito y excelentes funcionarios ha venido saliendo del caos en que la dejaron las pésimas administraciones anteriores.

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