"Vayan sin miedo a servir": palabras del Papa en misa de cierre de la JMJ en Brasil

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"Vayan sin miedo a servir": palabras del Papa en misa de cierre de la JMJ en Brasil

Julio 28, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Elpais.com.co | Resumen de Agencias

Se calcula que cinco millones de personas de todo el mundo estuvieron presentes en la playa de Copacabana en la misa de cierre de la JMJ.

Millones de personas se reunieron en la playa de Copacabana para presenciar la misa dominical con que se cerró la JMJ.

Millones de personas recibieron el domingo en la playa de Copacabana al papa Francisco en medio de ensordecedores vivas al pontífice que conquistó a una de las audiencias más selectas del mundo con sus palabras sencillas y su espontaneidad. "Franciscoooo, Franciscoooo" se oyó gritar a la compacta multitud a lo largo del recorrido de más de cuatro kilómetros de la vía que bordea la famosa playa, y que ha sido escenario en el pasado para famosas bandas de rock y eventos deportivos. Francisco, de 76 años, se detuvo al menos en nueve ocasiones en ese recorrido por la Avenida Atlántica, la vía paralela al mar, desde una base castrense donde aterrizó en helicóptero para de inmediato abordar su papamóvil y reunirse con la multitud que le aguardaba desde la noche y durmió en la playa en vigilia. Las autoridades brasileñas y el Vaticano calculan que unos 5 millones de personas estuvieron en Copacabana para la misa dominical. El pontífice arribó, luego de más de media hora de recorrido, a la tarima principal donde se realizará la misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud. En ese trayecto besó desde niños hasta personas enfermas y ancianos que eran alzados, incluyendo su silla de ruedas, por los escoltas del Vaticano y acercarlos al santo padre. Bebió por unos segundo el mate que le acercó una feligresa, consiguió atrapar en el aire camisetas deportivas y banderas de Brasil que le lazaban miles de peregrinos a su paso. Despedida desde Copacabana La playa de Copacabana fue una torre de Babel el domingo. En sus arenas se escuchaba cantar de más de tres millones de personas en portugués, en polaco; conversaciones iban y venían en inglés, francés, árabe o chino. En cualquiera idioma que hablaran los peregrinos que llegaron en Rio de Janeiro para la Jornada Mundial de la Juventud, todos parecían sintonizados con el español mezclado con portugués que habló la estrella del evento: el papa Francisco. Su llegada la mañana del domingo en un vehículo abierto terminó de despertar a millones de jóvenes que pasaron la noche en la playa en la vigilia final de la jornada, durmiendo en tiendas o a cielo abierto, en sacos de dormir o envueltos en frazadas. Aquello fue cierre de la Jornada Mundial de la Juventud, la segunda más grande desde Filipinas, en donde Francisco pidió valor a los jóvenes para salir y convertirse en misioneros y desconocer fronteras y límites en esa labor que encomienda Jesús. "Vayan sin medio para servir" , llamó el pontífice a los jóvenes al hablar el domingo en la homilía de la multitudinaria misa final de la Jornada.Difundir el evangelio "es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia, para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio" , agregó Francisco ante la imponente masa de feligreses agolpada para la misa en la playa de Copacabana y en la vía que la bordea. El mensaje principal del papa en la Jornada se ha dirigido a los miembros de la Iglesia y a la juventud: salir a las calles para recuperar valores y evangelizar. La noche del sábado en la vigilia previa a la misa, Francisco volvió a recordarles ese mensaje a los jóvenes: "No se olviden... Ustedes son el campo de fe. Ustedes son los atletas de Cristo. Ustedes son los constructores de una Iglesia bella y de un mundo mejor" . Los peregrinos de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) prometieron este domingo seguir en sus países el dictado del papa Francisco, que les conminó a seguir el ejemplo de Jesús y servir a los más necesitados."Evangelizar significa testimoniar personalmente el amor de Dios, significa superar nuestros egoísmos, significa servir, inclinándonos para lavar los pies de nuestros hermanos, tal como hizo Jesús". La Jornada de Río de Janeiro congregó a cientos de miles de jóvenes peregrinos de todas partes del mundo, especialmente de América Latina. Según unun cálculo ofrecido por el alcalde de Río, Eduardo Paes, y el Vaticano, se trató de la segunda más grande desde la Jornada realizada en Filipinas en 1995 y en donde asistieron 5 millones de personas.

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