Uno de los líderes de la resistencia cuenta lo que pasa en Nicaragua

Escuchar este artículo

Uno de los líderes de la resistencia cuenta lo que pasa en Nicaragua

Julio 15, 2018 - 07:50 a. m. Por:
Jessica Villamil Muñoz - reportera de El País
Álvaro Leyva Sánchez, defensor de DD. HH. en Nicaragua

Álvaro Leyva Sánchez, defensor de DD. HH. en Nicaragua.

Foto: Especial para El País

Desde hace 88 días Nicaragua está convulsa. Cuentan los organismos de derechos humanos que las cifras de muertos ya superan los 300. Las ciudades que más ponen víctimas son —en su orden— Managua, Masaya, Estelí, León y Matagalpa... En total son 16.

Todo empezó el 19 de abril, día en que el Gobierno de Daniel Ortega aprobó la reforma de seguridad social que elevó los porcentajes de aporte a la salud por parte de los trabajadores, incrementó e igualó la edad de pensión entre hombres y mujeres.

La medida no fue bien recibida ni por la empresa privada ni entre los trabajadores. Mientras que los seguidores de Ortega, a estas alturas, reconocen que el gobierno se ha “deformado” con el paso del tiempo; pero las protestas que dieron paso a toda esta convulsión, también.

En las calles de la capital hay miedo y se grita cuando están envueltos en la masa, pero solos bajo el anonimato algunos revelan que entre los manifestantes hay camuflados narcotraficantes, integrantes de las mara salvatruchas, delincuentes comunes. Que las torturas se practican en el interior de las universidades e incluso, hasta en las iglesias.

Del otro lado, acusan a la Policía de estar infiltrada por paramilitares, de disparar desde los tejados a incautos transeúntes y luego hacerlos pasar por temidos criminales, de romper vidrios de ventanas para sacar a inocentes de sus casas.

En el medio: hombres y mujeres, trabajadores, estudiantes, desempleados a quienes han violado con botellas, han molido a palo mientras están amarrados a postes. Personas a quienes han bañado en pintura, les ordenan que corran para luego les arrojarles fuego...

“El día a día en Nicaragua, en las últimas semanas ha sido bajo ataque permanente. Es un día de dolor, de mucha presión, de mucho estrés, de impotencia. De mirar cómo el ciudadano es abatido, herido de forma innecesaria, sin razón de existir, simplemente por la terquedad de un Gobierno que quiere estar en el poder en contra de la voluntad de las grandes mayorías.

Pido a los pueblos latinoamericanos, al mundo entero un SOS por los derechos humanos de los nicaragüenses y sobre todo, sus oraciones para que el país recupere la paz social que tanto demanda la Iglesia, los organizaciones de derechos humanos y el pueblo en general”.

Quien habla es Álvaro Leyva Sánchez, secretario de la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos, creada desde 1986 y financiada por el Congreso de Estados Unidos como parte de su programa de apoyo a la resistencia durante la Revolución Sandinista.

Sostiene que en el último informe que presentó la asociación (el pasado jueves 5 de julio) reportaron 309 ciudadanos asesinados, “ciudadanos que simplemente ejercían su derecho a protestar pacíficamente”. Diez días después, la cifra supera los 350.

El País habló con este líder nicaragüense.

Lea además: Denuncian secuestro de cinco jóvenes manifestantes por parte de 'paras' en Nicaragua

¿Todas las víctimas eran civiles o también han caído agentes del Estado en las confrontaciones?

En esta cifra tenemos agentes de Policía que también han sido víctimas de la intransigencia, la brutalidad y el exceso de fuerza de un gobierno que no tiene la menor sensibilidad hacia el derecho a la vida.

¿En qué momento se salen de control las protestas?

Como organismo de Derechos Humanos hemos señalado de manera permanente desde 2007, cuando Daniel Ortega asumió la Presidencia, que su gobierno había teniendo una actuación de indolencia, de injusticia, de impunidad. Su gobierno venía —día a día— desde hace muchos años socavando la institucionalidad, la democracia y los Derechos Humanos que recién habían venido dándose en el país. Toda esa situación ha generado un acumuló de injusticias que vinieron a poner en peligro la paz social.

Este gobierno no demuestra la voluntad política de mejorar la radiografía de los Derechos Humanos, de sus ciudadanos y sobre todo, de cumplir con sus compromisos internacionales con el sistema interamericano de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del sistema universal de Naciones Unidas y aquellos instrumentos jurídicos internacionales en materia de Derechos Humanos que tiene como obligación el Estado ante sus ciudadanos y ante la comunidad internacional que está contenido en el Artículo 46 de nuestra Constitución Política.

¿Cómo surge el Movimiento 19 de abril que promueve las protestas?

Es un grupo de jóvenes universitarios, jovencitos de colegio, de secundaria, que nacen producto de una presión social que se venía dando en Nicaragua por la injusticia y la indolencia de la misma sociedad.

Los jóvenes han tomado el protagonismo principal frente a tanta violación de Derechos Humanos, ya hemos caído en una profunda crisis frente a un Estado que hasta hoy sólo ha generado dolor, luto y derramamiento de sangre, simplemente por empecinarse en el poder y por no querer crear las mejores condiciones que demanda la ciudadanía para que se respeten los derechos humanos.

¿Cuáles son las ciudades más golpeadas por la violencia?

Nicaragua está en una permanente protesta cívica y pacífica, en mayor incidencia estamos hablando de Masaya, León, donde hay una cantidad de muertos y heridos. Allí actualmente están bajo ataque.

Hay situaciones en las universidades con una profunda crisis de violación de Derechos Humanos, inclusive se vive en Managua, en algunos barrios de la de la parte periférica.

¿Qué violación a los Derechos Humanos ha encontrado su organización en los últimos meses?

Nosotros hemos logrado determinar el uso desmedido de la fuerza policial frente a un ciudadano que protesta de manera cívica, de manera pacífica. Es una fuerza bruta, excesiva, que ha utilizado la fuerza policial en combinación con grupos paramilitares y fuerzas de choque afines a la ideología partidaria del gobierno, la que ha generado esa alta tasa de mortalidad innecesaria que hoy viste de luto y dolor a nuestra sociedad.

Nosotros como organismo de Derechos Humanos hemos señalado constructivamente que se busque una forma definitiva, para que cese el fuego desmedido hacia el ciudadano que no tiene con qué defenderse, aunque desde afuera digan que se trata de una guerra civil.

Realmente estamos hablando de un ciudadano totalmente desarmado, algunos solo tienen tiradoras, instrumentos artesanales para hacer su protesta; mientras que la fuerza policial utiliza armas de fuego y rompe todos los protocolos y procedimientos que se deben establecer para salvaguardar la vida de los ciudadanos. Hemos visto un abuso de autoridad de parte de las instituciones policiales en combinación con grupos ilegales que han hecho detenciones desmedidas, delictivas, contra ciudadanos que no comparten la ideología del gobierno de turno.

Hay quienes dicen que dentro del Movimiento 19 de abril hay alianzas con pandillas, narcos y todo tipo de delincuentes...

Es totalmente falso. El Estado quiso criminalizar, descalificar la protesta cívica que tiene hoy el ciudadano nicaragüense. Es totalmente falso que el que está en la protesta tenga vínculos con grupos de crimen organizado, que están fuera del marco de la ley; es más bien el Estado y su policía que ha utilizado fuerzas combinadas de paramilitares y de choque que han generado dolor y sangre, muerte y destrucción a la propiedad privada y pública, capturas ilegales, detenciones ilegales fuera del marco de la ley, allanamientos de morada a personas que han participado en la protesta, que se ha convertido en un delito y una pena de muerte para el ciudadano, al igual que para el joven nicaragüense que está protestando como parte de un derecho cívico.

Eso prácticamente es una descalificación que ha utilizado el Estado para deslegitimar la esencia de la protesta cívica y pacífica. Nosotros como organismo de derechos humanos desmentimos ese descalificativo. Es totalmente falso que en las barricadas hayan grupos delincuenciales o grupos que enluten la legalidad y la transparencia con que está ejerciendo el pueblo de Nicaragua.

¿Como están las cosas, cree que va a haber elecciones pronto como lo piden la ciudadanía?

Nosotros como organismo de derechos humanos hemos estado a distancia sobre los actores que están en la mesa de negociación porque la función nuestra es garantizar la vida y los derechos humanos.

Pero ese ejercicio de diálogo lo hemos visto como una oxigenación estratégica del Gobierno, ya que hasta ahora no le ha dado cumplimiento a ninguna de las recomendaciones que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Es decir, hay una distancia entre lo que se dice y lo que se practica porque hasta el día de hoy el Estado no ha restituido los derechos, ni ha respetado la integridad ni la propiedad del ciudadano como para decir que está avanzando el ejercicio de diálogo.

Entonces, ¿no ve pronto una salida negociada al conflicto?

Hemos señalado que es urgente encontrar una solución inmediata a las demandas de la población. Lo que hemos escuchado en el ejercicio de diálogo es que los puntos que se han planteado de cómo y cuándo debe de salir el presidente Ortega bajo el marco constitucional, no se ha visto.

Esta es una ciudadanía que ha perdido totalmente la confianza en sus autoridades que ha perdido confianza en la gobernanza y sobre todo, por motivos de que ha sido el principal funcionario en irrespetar la Constitución y las leyes a la que las que él se debe desde que asumió la Presidencia.

¿Cree que la situación actual puede generar un golpe de estado?

Nosotros como organismo de derechos humanos no avalamos esa posibilidad. Lo que hemos recogido en el sentir del ciudadano es que tiene que haber una salida dentro del marco de la ley.

Ningún ciudadano comparte la idea de un golpe de Estado, lo que simplemente se ha planteado es que un cambio de gobierno dentro del marco que establece la Constitución Política para no caer en actos ilegales, actos que no tengan la debida transparencia y que permite la restitución social de la paz y encarrilar nuevamente a Nicaragua en el desarrollo socioeconómico.

Lo que se ha planteado al respecto, es un plebiscito o una consulta supervisada, nacional e internacionalmente, para garantizar esa voluntad popular que permita elegir sus autoridades bajo las condiciones de legalidad, transparencia y objetividad.

Hay quienes aseguran que la Iglesia está tomando partido en esa situación pese a ser uno de los garantes en los diálogos
Recordemos que el Gobierno de Nicaragua es muy dado para descalificar la gestiones de la Iglesia Católica en su gestión de mediadora. Cuando te pones en una postura de crítica frente al gobierno constructivamente ellos simplemente criminalizan o penalizan al que lo señala, descalificar lanzando campañas de odio para los que promovemos y hacemos gestiones humanitarias y en este caso no queda exenta la Iglesia Católica.

¿Usted cree que Nicaragua se está venezolanizando?

Son dos contextos totalmente diferentes. En principio hay que recordar que la ubicación geográfica de Nicaragua no es la ubicación geográfica de Venezuela. En segundo lugar, la densidad poblacional no es la misma.
El nicaragüense es un ciudadano muy apropiado de su protesta,
de esas condiciones y sobre todo de su valentía.

Hay que recordar que la lucha contra la dictadura de Somoza fue una lucha dura que no le corresponde al Partido Sandinista apropiarse. Esta lucha es del ciudadano nicaragüense y 40 años después, se repite la historia bajo otro contexto y bajo diferentes actores, pero dentro del mismo espíritu de mística y de derecho y de valentía que tiene la sociedad.

Le puede interesar también: Cidh insta a comunidad internacional a exigir garantías por los DD.HH. en Nicaragua

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad