Una nueva izquierda se consolida en Surámerica

Una nueva izquierda se consolida en Surámerica

Junio 12, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee, corresponsal de El País, Buenos Aires
Una nueva izquierda se consolida en Surámerica

Con la llegada del nacionalista Ollanta Humala a la Presidencia del Perú, se ratifica la tendencia política que en los últimos años se viene dando en la región. Análisis.

El triunfo electoral de Ollanta Humala en Perú está provocando importantes modificaciones en el mapa político de América del Sur, que se inclina definitivamente hacia la izquierda. La derecha ha perdido a uno de sus generales, Alan García. Al haber sido derrotada Keiko Fujimori se esfumó la esperanza de que Perú siguiera en la misma línea. Ahora quedan sólo dos presidentes de centro derecha, alineados en lo político con Washington: Sebastián Piñera, en Chile, y Juan Manuel Santos de Colombia. Dentro de la misma izquierda, el triunfo de Humala ha significado una metamorfosis, del populista nacionalista que perdió por un pelo las elecciones presidenciales del 2006 por su cercanía con Hugo Chávez, a un moderado progresista que sigue el ejemplo del más exitoso de los gobiernos latinoamericanos, el del Luis Ignacio Lula da Silva y de Dilma Rousseff, en Brasil. De esta manera, el ‘soft power’ de Brasilia se extiende, ejerciendo su papel renovador, pero al mismo tiempo de contención de los experimentos políticos, en un continente pobre, acostumbrado a que todos los problemas políticos y sociales se resuelvan en las calles con levantamientos sociales. El triunfo de Humala es la consecuencia de lo que viene sucediendo desde hace más de 20 años en América Latina, donde los partidos tradicionales han cedido terreno, o literalmente desaparecido, para dejar el lugar a nuevas fuerzas políticas. Liberales y conservadores en Colombia, adecos y copeyanos en Venezuela desplazados por el chavismo, blancos y colorados en Uruguay, desplazados por el Frente Amplio.Pero además, la derrota de Alan García marca el ocaso de los grandes movimientos nacionalistas que gobernaron el continente: el Apra peruano, el PRI mexicano y el peronismo argentino.La victoria de Ollanta Humala tiene, pues, muchas y muy ricas lecciones políticas para el conjunto de naciones suramericanas.El analista Rosendo Fraga, del Centro Nueva Mayoría de Buenos Aires, aseguró que la Asociación del Pacífico, recientemente creada, un acuerdo comercial entre México, Colombia, Chile y Perú, que reúne a más de la cuarta parte de América Latina, pero a más de un tercio de su comercio exterior, tenía, hasta ahora, “gobiernos de centro-derecha alineados en lo político con Washington: tres de ellos han firmado tratados de libre comercio con Estados Unidos, mientras que el restante (Colombia) lo está negociando. “Cabe señalar que Perú, Colombia y Chile acaban de lanzar un mercado bursátil común. Humala será el primer presidente de centro-izquierda de este grupo, que compartirá con tres presidentes de centro-derecha (Piñera, Santos y Felipe Calderón de México) por lo menos los próximos dos años y medio”, añadió.Del populismo a la izquierda moderada Por fuera de este bloque comercial, el mapa político de América Latina se ubica a la izquierda, pero dentro de él, existen enormes diferencias: por un lado está el populismo y el nacionalismo beligerante del presidente venezolano, Hugo Chávez; el boliviano, Evo Morales, y el ecuatoriano, Rafael Correa, y por otro está el progresismo moderado de Brasil, con Luis Ignacio Lula da Silva, primero y Dilma Rousseff, ahora.Humala representa un giro de la verborragia chavista hacia la moderación brasileña. Por eso, el Presidente electo de Perú señaló que mantendrá las relaciones con Estados Unidos, descartó ingresar a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), tras indicar que mantendrá los procesos integracionistas en los que Perú participa, dio su apoyó a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y anunció consolidará la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Con la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con China y la firma de un acuerdo comercial con la Unión Europea, la política internacional comercial será más abierta y moderará su política exterior.El diplomático José Botafogo, presidente del Centro Brasileño de Relaciones Internacionales, dijo al periódico argentino La Nación, que “Humala parece haberse tomado muy en serio las lecciones de Lula y no está dispuesto a seguir el fracasado modelo bolivariano de Chávez”, y recordó que muchos de los inversores extranjeros en Perú son brasileños, sobre todo en el sector minero y de energía.Para Rosendo Fraga, “el triunfo de Humala probablemente demostrará, como lo hizo el de Ortega en Nicaragua, que los acuerdos de libre comercio son a prueba de gobiernos populistas. Un gobierno peruano con Humala tendrá mejores relaciones con los demás de América Latina que el de la hija de Alberto Fujimori”. Para convalidar la importancia del modelo de Lula, Humala viajó a Brasil cuatro días después de su triunfo, como parte de una gira por el sur del continente que lo llevó también a Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile.La estrategia de Brasilia.El principal asesor de campaña de Humala fue Luis Favre, un argentino ex trotskista, casado con Marta Suplicy, ex alcalde de San Pablo y una de las más importantes dirigentes del PT. Favre orquestó el giro de Humala desde el chavismo hacia el “lulismo”, aplicando la misma receta que en Brasil: no al nacionalismo rimbombante, ganar la confianza de los inversores y dirigirse a la clase media y los empresarios. Se dice que Favre escribió los textos del último debate presidencial que fue clave para ganar a Fujimori.El analista Fabián Calle, de la Universidad Torcuato di Tella en Buenos Aires, cree que esta “es una estrategia del PT, que quiere asesorar políticos importantes de otros países, y el propio Gobierno brasileño sabe que puede aprovechar esa moda de buscar consultores o asesores brasileños para tener una incidencia más directa y mejor información en otros países, sea en Uruguay, Perú o Argentina”.El efecto Humala puede tener su eco en otros países de América Latina, sobre todo en Argentina, donde todavía gobierna el último de los grandes partidos nacionalistas latinoamericanos: el peronismo. En las elecciones presidenciales de octubre próximo, el peronista Frente para la Victoria de la presidenta Cristina Kirchner, intentará mantenerse en el poder, y el radicalismo de Ricardo Alfonsín intentará derrotarlo. Pero en medio del escándalo que hoy sacude al Gobierno por los desmanejos financieros en la Fundación Madres de Plaza de Mayo, la presidenta Cristina Kirchner se debate en la duda sobre si presentarse o no a la reelección, al tiempo que empieza a surgir un frente político de izquierda, encabezado por Hermes Binner, el socialista gobernador de la provincia de Santa Fe. Si bien es muy temprano predecir algún resultado, lo cierto es que el peronismo, como el Apra peruano y el PRI mexicano, está cada vez más en crisis, y que a su izquierda empieza a surgir un frente político al estilo latinoamericano.No obstante, para algunos analistas, aunque la izquierda latinoamericana intenta hoy abarcar mayor terreno, también ha dado muestras de ser presa de un “discurso desgastante” que poco trasciende de la teoría, por lo que su reinado podría no perdurar mucho tiempo.El internacionalista Enrique Serrano bien lo dice: “No hay mucha victoria de la izquierda. Creo que hay un desgaste de la retórica esperanzada. De morir Fidel Castro, de haber un cambio en el sistema cubano o una derrota de Hugo Chávez en las próximas elecciones del 2012, cosas que se han postergado durante muchos años pero que siguen su curso inevitable, son hechos que podrían cambiar esa lógica política de la región”.

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