"Una caricatura puede llegar a producir más miedo que un arma”: Tignous desde Cali

"Una caricatura puede llegar a producir más miedo que un arma”: Tignous desde Cali

Enero 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Lucy Lorena Libreros | Reportera de El País

Bernard Verlhac, uno de los cuatro caricaturistas que murió tras el atentado al semanario satírico francés Charlie Hebdo, en su visita en la Universidad Santiago de Cali en febrero de 2010.

Bernard Verlhac, uno de los cuatro caricaturistas que murió tras el atentado al Charlie Hebdo, estuvo en la Universidad Santiago de Cali en 2010 conversando con estudiantes sobre libertad de opinión. Inédito.

Las palabras del dibujante francés Tignous, uno de los cuatro que murió en el atentado al semanario de humor Charlie Hebdo, suenan hoy como una verdadera paradoja: “Son muchas las posibilidades que tienen la caricatura y el humor gráfico para ejercer el derecho a la crítica y encender la conciencia de un país frente a lo que no marcha bien en su propia sociedad. Pero no es menos cierto que son muchos también los que no lo entienden y los que no dudarían en atentar contra esa libertad. Pero cuando tú dibujas, sabes que tu única arma de defensa es tu propio lápiz”. Lea también: Indignación en el mundo por ataque contra semanario en París.La afirmación la hizo Bernard Verlhac, como se llamaba en realidad el caricaturista parisino de 57 años, al término de la charla ‘Caricatura: hasta dónde puede llegar el trazo’, liderado por el programa Cátedra Semana y la Facultad de Publicidad y Comunicación Social de la Universidad Santiago de Cali, el jueves 18 de febrero de 2010. Lea también: Dos de los caricaturistas asesinados en París habían estado en Colombia. Era la primera vez que Tignous visitaba Colombia, donde días antes había participado también del Foro Internacional de Caricaturistas por la Paz, liderado por la Alianza Colombo Francesa y la organización Cartooning for Peace. En esa oportunidad, junto a Plantu, de Francia; Ana Von Rebeur, de Argentina; Kichka, de Israel; Kroll, de Bélgica; y Vladdo, de Colombia, conversó sobre un tema que parece hoy una bofetada: ‘La libertad de los dibujantes, un reto a favor de la paz’. En una breve entrevista concedida a este diario en un salón de la Santiago, Verlhac habló de su labor en el semanario Charlie Hebdo, que recientemente había publicado una serie de caricaturas sobre un personaje llamado Mahomet (en clara alusión al profeta Mahoma) con las que, según Tignous, “buscaban propiciar el debate sobre la libertad de expresión de los dibujantes de prensa”. A Charlie Hebdo lo describió como una ventana periodística, cuya misión era “abordar con humor las contradicciones de grupos extremistas, como los islámicos, que aseguran defender la religión de Mahoma y de Alá haciendo atentados y derribando edificios con aviones. Lea también: Indignación en el mundo por ataque contra semanario en París". "A ellos no les gusta lo que hacemos; porque nosotros por el mismo carácter lúdico que tiene la caricatura podemos llegar a amplios sectores de la sociedad, incluso a los menos letrados. Y no hay nada que intimide más a quienes ejercen el terror que una sociedad bien informada. Una caricatura a veces puede producir más miedo que un arma”, dijo. Cuestionado sobre por qué recurrir a la sátira, Tignous se defendió argumentando que “si bien la sátira puede herir susceptibilidades, es inofensiva por esencia. Nadie muere por culpa de un dibujo satírico. Y la única manera en que se debería responder a una viñeta que incomoda es con otra viñeta". "De lo que se trata, es que si realmente vivimos en una sociedad democrática, debe existir polifonía de voces y espacio para que todos opinemos. Que haya derecho a disentir. Y ese es el llamado que hacemos en Francia, un país que históricamente ha tenido que acoger a inmigrantes de otras creencias religiosas y otras culturas”, anotó en aquel entonces. Bernard Verlhac sostuvo en aquél entonces que ese fue el mismo reto que enfrentó en publicaciones como ‘Marianne’, una revista semanal y en ‘Fluide Glacial’, que circulaba cada mes en Francia. “Que persigan a los caricaturistas ha sido algo histórico en mi país, que se precia ingenuamente de ser la cuna de la libertad y los derechos humanos. Entre 1810 y 1815, por ejemplo, fueron cerradas 20 publicaciones satíricas y sus caricaturistas eran acosados, incluso por las propias autoridades”. Aseguró que una de las inspiraciones de su labor en la caricatura fue Charles Philipon, fundador de algunas de las más célebres caricaturas de su país como ‘La caricature’, que circuló hacia 1830; y ‘Le journal pour rire’, de 1848, por cuyas páginas pasaron varios de los más importantes dibujantes de Francia como Doré, Decamps, Raffet, Cham y Monnier. De Philipon, aseguró Tignous en la entrevista, quedó su irreverencia, como cuando transformó al rey Luis Felipe en una pera. "Por supuesto desató la ira de la monarquía. Fue para ‘La caricature’. Y cuando estuvo en el juicio por ese dibujo pronunció una frase que ha sido la consigna de muchos de los que ejercemos este oficio: 'aquello de lo que me acusan no está en mi dibujo sino en sus conciencias'”, enfatizó.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad