Trump, Johnson y Bolsonaro: las semejanzas de tres hombres políticamente incorrectos

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Trump, Johnson y Bolsonaro: las semejanzas de tres hombres políticamente incorrectos

Septiembre 15, 2019 - 07:55 a.m. Por:
Andrés F. Martínez, reportero de El País
Donald Trump, Boris Jonhson y Jaír Bolsonaro

Donald Trump, Boris Jonhson y Jaír Bolsonaro “son líderes que le apuestan a la confrontación y al aislacionismo para exacerbar tensiones y crear mayorías
que aplastan a minorías”, dicen expertos.

Foto: Agencia EFE

Polémico, radical, excéntrico y ruidoso. El primer ministro del Reino Unido, el conservador Boris Johnson, tiene cualidades que inevitablemente lo asemejan al mediático Donald Trump, en Estados Unidos, o al inflexible exmilitar Jair Bolsonaro, en Brasil.

El ‘premier’ llegó al puesto como la alternativa ‘dura’ tras el fracaso de su antecesora, Theresa May, en lograr un acuerdo conciliado del ‘brexit’ (la salida del Reino Unido de la Unión Europea, UE). Su apuesta no es el consenso, sino cumplir - a como dé lugar - el mandato de los británicos en el referendo de 2016.

Los tres líderes, aunque distantes, coinciden en algunos lineamientos de gobierno y hacen pensar en una ‘nueva’ tendencia de liderazgo político internacional: nacionalista, demagoga y políticamente incorrecta.

‘Primero nosotros’

‘Brasil por encima de todo’, ‘Lets Take Back Control’ (Retomemos el control), ‘Make America Great Again’ (Hagamos a América grande otra vez), fueron los lemas de campaña, respectivamente, de Bolsonaro, Johnson y Trump. En ellos resumen una propuesta evidentemente nacionalista, hostil con quienes no forman parte de ‘su’ Nación, como los inmigrantes, y con cierto desdén por los acuerdos multilaterales.

“Cada uno ha prometido poner a su país primero, esa es la promesa de avanzar por los intereses del Estado a lo que dé, sin importar a quién se pasen por encima. Trump, por ejemplo, empezó su campaña presidencial diciendo que México solo mandaba violadores y criminales a Estados Unidos, que por eso había que hacer algo en la frontera”, dice David Castrillón, profesor de la Universidad Externado de Colombia.

Además de proponer el muro con México -que pagarían los mismos mexicanos- la defensa de los intereses nacionales ha llevado al Mandatario a entablar la ‘guerra’ comercial más intensa de los últimos años con China.

Boris Johnson, primer ministro británico

La tenacidad de Johnson frente al ‘brexit’ también es una expresión del nacionalismo, que busca retomar el control sobre las fronteras del Reino Unido, para reducir la inmigración y negociar sus propios tratados comerciales.

“En Bolsonaro, el nacionalismo lo vemos asociado a cuestiones como la defensa de la soberanía en el Amazonas, que realmente está asociado a intereses comerciales y productivos en esa región”, explica el docente Juan Pablo Milanese, de la Universidad Icesi, haciendo referencia a la resistencia de Bolsonaro a aceptar ayuda del G-20 en los incendios del Amazonas, por supuestamente poner en riesgo la “soberanía brasileña”.
Incluso, el Jefe de Estado carioca también se ha enfrentado a China por razones similares a las de Trump. En campaña, calificó al país asiático como el “predador que quiere dominar sectores cruciales de la economía” de su país; y también ha abandonado organismos multilaterales, como Unasur.

Pasionales

Según analistas, los tres líderes coinciden también en conductas demagógicas, con las que han logrado cosechar un gran apoyo popular.
“En ellos hay un recurso constante a la demagogia, a fórmulas mágicas para resolver problemas complejos. Eso ha llevado a que muchas veces incurran en decisiones irresponsables pero que pueden llegar a ser muy populares”, explica Mauricio Jaramillo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.

En el caso de Johnson, la popular promesa de ‘brexit’ a cualquier costo, que le significó llegar al cargo, ahora lo tiene contra las cuerdas, sin capacidad para llegar a consensos con el Parlamento, órgano que advierte consecuencias en el abastecimiento de víveres, la inflación y trabas burocráticas en caso de llegar a un ‘divorcio’ sin acuerdo con la UE.

En el Gobierno de Bolsonaro, según Jaramillo, la demagogia es legible en sus políticas para recuperar la seguridad en el país, como la flexibilización en la tenencia de armas “para que los ciudadanos respetables tengan paz en casa”, o la disminución de la edad de juzgamiento para menores que cometan delitos (de los 18 a los 16 años).

Donald Trump, presidente de EE.UU.

Del lado de Trump, es bien sabido que su posición frente a los inmigrantes, especialmente frente a los hispanos, es una de sus principales cartas electorales; como lo es también su defensa por la tenencia de armas -pese a las fuertes críticas que ha suscitado esta política recientemente por los graves tiroteos.

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¿Una tendencia?

Según analistas, el carácter nacionalista y demagógico de estos tres líderes representa el modelo del político moderno, que ha ganado terreno principalmente en Europa.

“Las posturas radicales, contrarias al liberalismo y a las instituciones, despiertan la pasión de lo incorrecto, de lo que nadie se atreve a decir, de la alternativa; pero son alternativas que son demasiado costosas para las sociedades que las viven porque canalizan pasiones pero no necesariamente propuestas que lleguen a buen puerto”, considera Gustavo Morales, docente de la Universidad Javeriana.

Para el profesor Milanese la aparición de estos liderazgos responde al “desencanto” por la política tradicional, los modelos económicos abiertos y la apertura de fronteras.

“Son temas que son muy fácilmente aprovechados por líderes demagógicos, que terminan transformando a los extranjeros en chivo expiatorio de muchos problemas, aunque no sea cierto”, explica.

Polémicos

Además de representar un modelo de liderazgo particular, los tres líderes en cuestión también coinciden en mantener inmersos en polémicas por conductas políticamente incorrectas.

Bolsonaro ha sido criticado por su afecto por las armas y ha sido tildado de homófobo. En abril de este año aseguró que “no se puede dejar que Brasil sea conocido como un paraíso para el turismo gay” y había asegurado que sería “incapaz” de amar a un hijo homosexual.

Jaír Bolsonaro, presidente de Brasil

Johnson en sus declaraciones ha sido señalado por comentarios sexistas. En 2013 afirmó, en una visita a la Universidad de Malasia, que el incremento en la matrícula de estudiantes mujeres se debía a que ellas iban a la universidad “a conseguir marido”.

Años atrás, durante unas elecciones, dijo a los electores: “Si votas por los tory (Partido Conservador), es mucho más probable que a tu mujer le crezcan los senos y tú puedas compartir por fin un BMW M3”.

Las insensibles declaraciones de Trump son mucho más conocidas en Latinoamérica. De su más reciente rival electoral, Hillary Clinton, aseguró en 2015: “Si no puede satisfacer a su marido, ¿cómo piensa satisfacer a América?”. También ha dedicado ofensas contra la comunidad latina, particularmente contra mexicanos.

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Boris Johnson, primer ministro británico

Rubio y excéntrico

El nuevo Primer Ministro del Reino Unido, que llegó al cargo a finales de julio, nació en Nueva York, Estados Unidos, hace 55 años. A los cinco años de edad, Boris regresó con su familia al Reino Unido. De joven, tras graduarse de la Universidad de Oxford, empezó su carrera como periodista, donde pasó por The Times, periódico del que fue despedido por falsificar una firma, y también por The Telegraph.

En 2001 saltó a la política con el Partido Conservador y fue elegido diputado del Parlamento. Después logró ser Alcalde de Londres en 2008, cargo al que fue reelegido en 2012, cuando fue anfitrión de los Juegos Olímpicos. Un año antes de terminar su período, en el 2015, decidió volver al Parlamento, de nuevo por el Partido Conservador.

En el 2016 fue el líder más visible del referendo a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Su radicalismo y duras críticas contra el organismo multilateral caló bastante en los sectores más conservadores del país.

En junio de este año, tras la renuncia de Theresa May, Johnson fue elegido líder del Partido Conservador y, por ende, primer ministro, con la promesa de lograr con o sin acuerdo el ‘brexit’ antes del 31 de octubre próximo.

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