Trump, ¿amigo o enemigo de Duque?, esto dicen los expertos

Trump, ¿amigo o enemigo de Duque?, esto dicen los expertos

Abril 07, 2019 - 07:55 a.m. Por:
Redacción de El País
Donald Trump Iván Duque

El presidente estadounidense, Donald Trump, junto al presidente de Colombia, Iván Duque (i), en la Casa Blanca, en Washington (Estados Unidos).

Agencia EFE

“Soy una persona muy flexible”, dijo alguna vez el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuando le preguntaron por el cambio de actitud con su homólogo norcoreano Kim Jong-un, con quien había intercambiado mensajes hostiles y a quien tiempo después empezó a halagar.

“Conmigo van a ver eso muy seguido, y de pronto la persona se convierte en mi mejor amigo. Les podría dar 20 ejemplos”, agregó el Mandatario.

Son ya conocidos los bandazos de Trump, principalmente en el manejo de la política exterior, donde ha pasado de ser de enemigo a amigo —y viceversa—, ha cedido después de lanzar fuertes amenazas o ha matizado sus posiciones.

El caso más complejo fue, precisamente, la amenaza constante a Kim Jong-un: “Corea del Norte se va a encontrar con fuego y furia y un poderío que el mundo no ha visto antes” y aseguró que “el hombre cohete” se estaba metiendo en una misión suicida.

Pero cuando parecía que el tono no podía subir más, la actitud empezó a cambiar y luego del encuentro de junio de 2018 en Singapur, Trump empezó a decir que Kim era su mejor amigo.

Trump y Kim

Diplomacia. El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, dieron apertura ayer a la cumbre que busca negociar la desnuclearización de las dos potencias en confrontación.

EFE

No fue diferente con mandatario de Rusia, Vladímir Putin. Al inicio de su Presidencia, fluía una relación amable con Trump, pero todo se empezó a fragmentar cuando el país norteamericano acusó al Kremlin de haber interferido en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016.

Sin embargo, cuando Trump se reunió con Putin el año pasado, en Helsinki, pareció haber cambiado de opinión y dijo: “no veo razón alguna por la que pudo haber sido Rusia la responsable”. Poco después aseguró que se había “expresado mal” y que Rusia sí podría estar detrás de esta injerencia.

Incluso, con el presidente de Colombia, Iván Duque, ocurrió que cuando este se posesionó como jefe de Estado, lo elogió y felicitó por su lucha contra las drogas, pero hace unos días lo calificó de “buen tipo”, aunque lo acusó de no haber hecho nada por Estados Unidos.

Lea también: '"Es nuestro deber moral derrotar al narcotráfico": Iván Duque'.

Lo más reciente ocurrió con la frontera de México, cuando a finales del mes pasado amenazó que la cerraría si el Gobierno mexicano no “detiene inmediatamente” a todos los migrantes indocumentados. Pero esta semana comentó que le daría una año más de plazo al país azteca.

Algunos se preguntan si se trata de una estrategia del jefe de Estado o hace parte de su personalidad. Para la consultora política Cecilia Nicoli, la estrategia de Trump “es no tener una estrategia”.

“Creer que siendo impredecible le confiere más poder, teniendo a la opinión pública y la comunidad internacional expectante sobre ‘cuál será su reacción esta vez’. Algunos dirán que lo hace de manera consciente, analizando su impacto. Yo, en cambio, creo que es simplemente fruto de una personalidad caprichosa, egocéntrica y prepotente. Y en última instancia, por sus inseguridades”, señala Nicoli.

Por su parte, el analista internacional y profesor de la Universidad de la Sabana, Juan Nicolás Garzón, cree que los cambios en la conducta y discurso del Presidente de Estados Unidos denotan un “alto grado de personalismo en el diseño y la ejecución de la política exterior” del país y también de la política interna.

“Trump se ha encargado mucho de reafirmar la importancia de su figura como Presidente, de su discurso, de sus reacciones, entonces ese alto grado de personalismo ha marcado mucho el desarrollo de la agenda de la política exterior, y dependiendo de cómo Trump intérprete el momento, cómo interprete la agenda, toma ciertas posiciones”, indica Garzón.

Con esto coincide el internacionalista Mauricio Jaramillo y agrega que “en otras administraciones había un equipo mucho más colegiado, se notaban otras figuras, entonces los presidentes se dejaban asesorar en ciertos temas. En el caso de Trump hay una política exterior que depende cada vez menos del Departamento de Estado”.

Lea aquí: 'La dura crítica de Trump a Duque por aumento en tráfico de drogas'.

Opina que las políticas exteriores tienden a ser más estables cuando responden a ejercicios de “profesionalización, de instituciones y consensos”, aquí, en temas concretos, se trata de la imposición de una sola visión.

Iván Duque y Donald Trump en la Casa Blanca

Iván Duque y Donald Trump en la Casa Blanca.

Foto: Agencia EFE

Dice que muchos de estos bandazos de Trump obedecen a que no “hay la suficiente serenidad para referirse a ciertos temas”, pues “estamos ante un político que toma decisiones bajo el calor de las circunstancias”.

Cecilia Nicoli afirma que el Mandatario ganó apoyo por su discurso en contra de la “corrección política”, “algo así como ‘yo soy natural’, hago y digo lo que quiero, y de esa manera no le miento a la gente”.

Precisamente, dice Nicolás Garzón que el Presidente no busca hablarle a la opinión pública internacional, sino a sus electores.

En ese sentido, cree Mauricio Jaramillo, Trump se ha encargado de conseguir apoyos internos valiosos entre quienes no les importa el exterior, y “mientras el prestigio de Estados Unidos va en picada en el plano mundial, Trump asegura unos consensos muy peligrosos internos”.

Antes de ser elegido, Trump calificó el Obamacare de “desastre total” y dijo que iba a derogarlo. Después aseguró que había dos partes que le gustaban mucho.

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