Reforma migratoria de Estados Unidos entra a debate final

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Reforma migratoria de Estados Unidos entra a debate final

Julio 08, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Edwin Giraldo Ruiz | Corresponsal de El País en Washington, EE. UU.
Reforma migratoria de Estados Unidos entra a debate final

Los activistas no solo esperan que la reforma migratoria sea aprobada en la Cámara, sino que también puedan gozar de una ciudadanía con múltiples beneficios.

De todos modos, más de 11 millones de indocumentados en EE.UU. esperan que este proyecto de ley culmine con éxito su negociación política.

Hoy comienza el debate por la reforma migratoria en la Cámara de Representantes y el proceso, que pasó en la Plenaria del Senado con 68 votos a favor y 32 en contra, no tendrá las cosas tan fáciles, pues el Partido Republicano, opositor natural, cuenta con 234 representantes, mientras el Demócrata, impulsor de la norma, tiene 201. De todos modos, más de 11 millones de indocumentados en EE.UU. esperan que este proyecto de ley culmine con éxito su negociación política. Desde 1986, cuando Ronald Reagan logró la última legislación de este tipo, los esfuerzos en Washington por reparar el colapsado sistema migratorio no habían llegado tan lejos.No obstante, el histórico paso del Senado representa solo la mitad del camino a recorrer para que la reforma sea realidad.“Sabemos que tenemos que pasar por la Cámara y que falta mucho trabajo para que la reforma sea finalmente aprobada”, reconoció Cecilia Muñoz, asesora de la Casa Blanca para Asuntos Internos.Esta declaración de optimismo moderado se ajusta a los retos de la reforma en el futuro. No se conoce aun qué plan específico tienen los republicanos en la Cámara, pero sí que hay desacuerdos fundamentales con los demócratas y condiciones para no dejar morir la iniciativa.Senado vs. CámaraEn resumen, el Senado aprobó un plan de seis pilares. El primero y más resonado es el de la seguridad: ordena completar un muro de 700 millas de extensión en la frontera con México, enviar 38.405 nuevos agentes para impedir el paso de ilegales, implementar aviones no tripulados y radares y desembolsar US$50.000 millones para ejecutar el plan.Los demás son: otorgar permisos provisionales para quienes apliquen a un proceso de legalización de seis meses después de promulgada la ley, aumentar visas de trabajo para empleados con mano de obra calificada, crear una nueva visa para mano de obra no calificada, permitir que más ciudadanos estadounidenses soliciten la naturalización de sus familiares y verificar documentos a través de un sistema electrónico que evita el fraude.Para Barack Obama y los senadores demócratas, cualquiera que viva ilegalmente en EE. UU. y que haya ingresado al país antes del 31 de diciembre del 2011, debería poder recibir un permiso provisional para que trabaje, pague impuestos, salga y entre del país, y que después de diez años aplique para una residencia permanente con beneficios en salud y seguridad social. En contraposición, los republicanos en la Cámara exigirían más requisitos para la legalización de estatus, según versiones de prensa y declaraciones de varios legisladores. Se dice que no permitirán permisos temporales hasta que el Gobierno Federal complete una lista de requisitos para fortalecer el sistema migratorio, con medidas que serían mucho más estrictas en la frontera. En otras palabras, Obama quiere dar ciudadanías y los republicanos permisos temporales en el largo plazo.“Peor es nada. Lo que a la gente le interesa es trabajar y tener beneficios. La ciudadanía sería lo mejor, pero si no se puede, no se puede”, dice Ángela Castañeda, colombiana de 24 años que vive en el estado de Virginia y quien está esperando un acuerdo en el Congreso para solucionar su estatus migratorio.A falta de un acuerdo y en medio de la incertidumbre de la Cámara de Representantes, John Boehner, líder republicano, dijo que no permitirá el avance de ninguna legislación hasta que el apoyo de la mayoría de su bancada esté asegurado. La amenaza de las eleccionesMientras los senadores tienen periodos legislativos de seis años y representan a un estado, los representantes a la cámara tienen dos y representan a un distrito electoral que puede tener el tamaño del barrio San Fernando de Cali.Esto hace que mientras los senadores trabajen a largo plazo, los representantes estén en constante campaña electoral, y, además, su trabajo se enfoque en satisfacer electorados mucho más sencillos.En este escenario es cuando la política local tiene un gran impacto en la nacional. Los representantes a la Cámara tienen en sus manos una reforma migratoria de la cual dependen 11 millones de personas y que podría resolver nuevamente las elecciones presidenciales en 2016, pero a la vez tienen que obrar en consideración con su distrito, uno de los 435 del país.Por eso se dice que la reforma está en manos de los republicanos. Esta bancada tiene que ponerse de acuerdo en cómo recuperar la afiliación del electorado latino con miras a las presidenciales, pero al mismo tiempo los representantes a la Cámara deben sondear cómo asegurarse su reelección matando dos pájaros de un tiro: el proyecto de su partido por volver a la Casa Blanca, y los votos del distrito, en los que no siempre hay influencia hispana.

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